Lo relativo al Yo - Adán Echeverría
Creemos estar en la verdad cuando realmente estamos en el error. Y es preferible la humildad de reconocernos más cerca del error que de la verdad, es mejor pensar que el equivocado somos nosotros que pensar que los otros están mal, pero... es lo más difícil. Cotidianamente pensamos que los otros son los equivocados, y ese pensamiento tan lleno de vanidad, es al mismo tiempo el anuncio de nuestra egolatría. Para poder caminar hacia el conocimiento real de nosotros mismos, lo primero será embotellar nuestros egos. Darnos cuenta de nuestros actos, observarnos continuamente. Tenemos que espiarnos a nosotros mismos. Decirle al hombre del espejo se que estás ahí, se que me observas. Adelante. Antes que el juez de los demás, juzguémonos a nosotros mismos. Autoevaluémonos.
Los días que vive México, los días que se perciben en un país sitiado por las balas deben ser el motor para pensar ¿en qué hemos colaborado para llegar a esta situación? Cuando escuchaba aquel discurso de Al diablo las instituciones, me convencí de que había un gran material de análisis en esas palabras. La palabra "diablo" con sus implicaciones neocristianas de lo malo, junto a la palabra "instituciones", que se refiere al orden. No había mejor grito de batalla que aquel, en ese preciso momento, para dar un golpe brutal al orden establecido por la partidocracia, que desde la muerte de Luis Dolado Colosio, anunciaba su interés por gobernar al parejo, como lo ha venido haciendo. Luis Donaldo lo supo y quiso acabar con ello, mantener la división de los partidos y de las ideologías. Murió por ello. No servía al ideal que se quería de país.
Las fuerzas del PAN y del PRI comenzaron a tejer su maraña de poder y cercar a las "instituciones" creadas a través de la historia post revolucionaria. Lo cual tuvo su punto más alto cuando un Ernesto Zedillo salió a la televisión a reconocer el triunfo electoral de Vicente Fox. El teatro había sido abierto. Los espectadores éramos una sociedad mexicana cuajada en el melodrama. Salían los "malos", llegaban los "buenos".
La comedia no funcionó. No había terminado siquiera el primer acto cuando pudimos percatarnos que nada había cambiado. Que el director de escena era un fiasco y que era mejor salirse del teatro y hacer la reseña en la prensa especializada para que los nuevos espectadores no asistieran a posteriores funciones. Estos nuevos espectadores eran los jóvenes que accederían por vez primera a votar en las elecciones federales de 2006.
Y dichos jóvenes leyeron bien los comentarios de la crítica. Ávidos de reconocer que su perspicacia es mucho mejor a esa edad, la ensoñación de sus ideales tuvo como principio la negación de los valores políticos de los que se percataba al observar a una Sin Clase Política gobernante.
La señal llegó cuando se anunció la fuga del penal de alta seguridad del Chapo Guzmán, ¿acaso somos tarados los mexicanos? Era la pregunta que todos le hacíamos a nuestro hombre del espejo. ¿Creen que pueden engañarnos?
La caída del sistema de 1988 se repetía como programa de televisión pregrabado. Nada era en vivo, nada era real, sino producto de excelentes guionistas que iban día a día contándonos la historia. Una historia hueca y sin juguito que permita quitarse la sed de la verdad que el joven necesita.
El resultado fue la fuerza popular que se reunió alrededor de la figura de Andrés Manuel López Obrador. No importaba en aquel instante el nombre del personaje, ni el partido al que estuviera representando. Importaba que el pueblo mexicano, los jóvenes de México estaban cansados de la hegemonía entre dos únicos partidos que se disputaban el poder a través de todo el país.
La caricatura del robo perpetrado por Salinas sobre Cárdenas en el 88, iba a repetirse. El títere de turno sería Felipe Calderón, el titiritero sería la partidocracia toda, desde el ojo hábil de un Salinas de Gortari que no se niega a soltar el poder. Y sucedió. Salinas ha gobernado México desde 1988; gobernó durante el sexenio de Ernesto Zedillo, gobernó durante el sexenio de Vicente Fox, y sigue gobernando a través del actor que hoy lo representa: Felipe Calderón.
Parte II.
Carlos Salinas de Gortari ha gobernado el país desde 1988, los jóvenes de México lo saben. Su permanencia se debe a que cree en él. Es sobre su infancia y juventud donde debe centrarse el análisis de su personalidad. Como adulto solo podemos mirar su egoísmo, su pensar en él. Y eso es correcto, para él claro. Cuando uno gobierna debe pensar en los otros. Pero si aplica el egoísmo como forma de gobierno, lo que hace tiene que ver con la realidad que él mismo representa.
Su logro radica en haber construido la plataforma ideal que el país necesitaba. Para que pelearnos si ambos somos fuerzas que podemos gobernar. Los trazos legales se han construido en las reformas políticas propuestas. Los candidatos a gobernar solo pueden salir de los partidos políticos. (Cuidado con esas ideas de las campañas ciudadanas que se proponen en la actual reforma política, vienen acompañados de voces que llaman a la reelección de diputados, senadores y alcaldes, hay que tener cuidado con cómo leer las migajas electorales que se le lanza al pueblo).
Las alianzas entre fuerzas políticas que siguen a disposición por toda la República. Fuerzas que aprendieron en su discurso, que aprendieron el manejo de la economía que el mismo Salinas postuló. Que siguen recibiendo favores y tejiendo pactos con empresarios, sobre todo empresarios de las comunicaciones. Una gran parte de la prensa escrita, una gran parte de los medios sigue a su servicio, no como servidumbre, sino como aliado. A Salinas no le importa quien gobierne, mientras el gobierno siga acrecentando la división real entre Políticos y Pueblo. Es el líder partidócrata por excelencia. Y los mexicanos asistimos cada jornada electoral a la repetición del melodrama.
La realidad externa sólo es comprensible a través del Yo. Tenemos que estar de acuerdo con estas palabras de Max Stirner. Somos los servidores de nuestros pensamientos. El hombre maduro hace de sí el centro de todo, cosa que no hace el joven, distraído por un montón de cosas que no son él: dios, la patria, y otros pretextos de "entusiasmo".
Como pretextos del entusiasmo que señala Stirner pueden leerse las marchas de silencio por la paz, por la exigencia de tal o cual consigna. Los arrebatos, a causa del dolor y de la justicia, que son transformados por los medios de comunicación en: esos flojos del SME, esos vagos de la sección tal del SNTE, esos rijosos que no se ponen de acuerdo ni entre ellos. Esos que protestan se convierten en vándalos, bárbaros, barbajanes, y cuanto adjetivo pretenda descalificar toda protestas. Protestar se ha vuelto, gracias a los medios, como sinónimo de intransigencia, de berrinche, de inconformidad necia. Y desde la prensa, desde los espacios mediáticos tocan el espíritu del pueblo, un pueblo adoctrinado, temeroso, que corre en busca del incienso purificador y del sermón que les brinde paz y tranquilidad emocional. Por eso la guerra que ha impulsado Felipe Calderón, meter miedo a la sociedad. Yo no hago la guerra, yo protejo, nos dice cada que puede. Y cuando un presidente de la República miente, difícil le es a la sociedad pensar que tenga los arrestos para mentir, lo que hace que su mentira sea una verdad que permanece flotando sobre el intelecto colectivo.
Parte III
Los políticos que nos miran desde el púlpito real se ríen de nuestros jueguitos y nuestras intenciones. Hay que aprender a medirlos, observarlos, leerlos entre líneas, mirar sus actos ante el televisor, observar sus actos sus sonrisas, como se desenvuelven con sus parejas en los medios artísticos, para conocer sus discursos.
Como sociedad necesitamos volver a nacer, ser niños de nuevo. Como niños tendremos que medir de nuevo al que da las órdenes, y con la rebeldía infantil hay que probarlos, ver de qué son capaces, apretar cada vez más hasta que la cuerda reviente. Recibir los castigos, las violaciones, y continuar como niños, probando y probando. Cuando nos demos cuenta que la fuerza del palo ya no nos asusta, entonces habremos vencido. Dios habrá muerto. La partidocracia habrá muerto.
De allá la idea del convencerse personalmente sobre la anulación del voto. El no salir a votar no es lo mismo que el salir a votar y anular el voto. Jugar sus reglas y ganar el juego. Pero eso se logra únicamente con un convencimiento personal. Hay que ser egoístas igual que ellos. Abandonar las ideas juveniles de patrias, instituciones. De ahí que aquel al diablo las instituciones tuviera un sentido en su momento. La caricatura de AMLO se ha desdibujado. Es necesario abandonar su movimiento, porque ha crecido hacia ser tan sólo "un supositorio", cuando alguien crea hasta una cumbia llamada MORENA, deberá entender que ya nada hay que hacer, que es una burla para la sociedad. Eso es lo que se ofrece. Cantos, eslogans, camisetas, periódicos. ¿De dónde sale el dinero? De la misma repartición que hace el IFE. Es lo mismo. Su comportamiento no es diferente al de los demás.
En vez de continuar sirviendo con desinterés a esos grandes egoístas que son los patriotas, los partidócratas y los gobiernos, seré yo mismo el egoísta. Hoy destruyo esas vaguedades, entro en posesión de mis pensamientos. Y me celebro a mi mismo por mi valor de negarlo todo como principio. Pensar en mi, en los míos, en lo que me interesa. Yo los invito a todos a hacer lo mismo. A pensar en sí mismos, a creer en sí mismos, a creer en sus propios ideales. La anulación del voto tiene que ver con el convencerse a sí mismo.
Negar a los padres, negar la historia, negar a los partidos políticos. Pero no la negación a ultranza. Conocer para saber por qué se niega. Negar como repetición del otro no tiene sentido. Es ser igual, aborregarse. No sigan modas, no sigan ideales del otro. Piensan, sientan y nieguen. Al conocer de fondo las cosas uno puede asumir lo propio y negar lo que deba ser negado. Conocer las escuelas y doctrinas, servirse de ellas, y hacerlas a un lado, dejarlas atrás.
Un niño no desea ni ideas ni pensamientos; un joven no persigue más que intereses espirituales, ideales, ideologías; los intereses del hombre, en cambio, son materiales, personales y egoístas, nos ha dicho Stirner, en eso creo.
Parte IV
El resultado de la cultura sofística es este: la inteligencia no se detiene ante nada; el de la educación escéptica: el corazón no se deja conmover por nada.
Una cosa no es ni buena ni mala en sí, es el hombre el que la juzga de un modo o de otro. Mi moral jamás será tu moral. La moral del estado jamás será mi moral. Sólo juzgándome podré calificar mi comportamiento.
Yo soy mi propio juez, y puedo ser todo lo corrupto que quiera conmigo. Salir bien librado siempre, pero eso jamás implicará lo mismo para el otro. Todo lo que hago es en beneficio de mi. Trabajo para mi. No trabajo para mi. Y en lo que concierne a mi, a mi vida, a mis necesidades, es desde donde uno tiene que plantearse la vida.
Un día llegó un amigo a contarme su vida.
Estábamos en la cantina y desde ahí se puede aplicar el inicio del juicio sobre él y sobre mí. Es necesario engañar al mundo, porque es nuestro enemigo. Toda historia tiene al menos dos versiones, ésta la que yo escuché esa tarde.
Me contó de un matrimonio. Una mujer joven que siempre dijo estar enamorada. Una mujer de clase media baja, que cuando la conoció apenas estudiaba una carrera técnica o comercial, vaya usted a saber si secretariado, corte y confección o quizá cómputo. Mientras existieran las ganas de continuar los estudios, uno debe aplaudirlo.
Mi amigo cuenta que la convenció para que estudiara al menos el bachillerato. Él estaba estudiando una licenciatura.
Tuvieron una relación basada en el sexo, y el arrepentimiento cristiano de parte de la chica. Ella se entregaba a él en su primera vez. Él había tenido la oportunidad de que la mujer con la que sostenía relaciones tuviera un aborto natural y pudieran terminar una relación jamás comenzada. Se notaba que eran dos personajes diferentes: él con los ojos abiertos del sexo, viniendo de una relación que incluía aborto, iniciando sus estudios universitarios. Ella de una familia humilde donde los estudios no eran algo que preocupara a sus padres, "si no quieres no estudies, total eres mujer". La relación los hizo caminar dos años y hubo ofrecimiento de boda, imprevistos, desinterés de parte de ella, lo que los llevó al truene. Él se encontró a otra mujer abierta en su sexualidad, y se habrá dicho, para qué perder el tiempo. Alejados ya, él termino la licenciatura, se casó con una mujer que estudiaba con él. Ella terminó la preparatoria, comenzó a trabajar.
La relación sexual que los unió cuando novios, creció. No importaba cuántas novias tuviera él. Ella siempre lo buscaba para pasar mañanas, tardes o noches entre sus brazos. Cuando iba a casarse ella le rogó que no lo hiciera. Él pensando que ya no tenía sentido el lloriqueo, que llegaba demasiado tarde se casó.
Su matrimonio duró lo que dura un suspiro. Y no se había dictado la sentencia de nulidad del matrimonio cuando la "ex esposa" de él, se volvió a casar.
Parte V.
El flujo de las cervezas se había detenido. Yo tenía mucho que aprender de lo que mi amigo me contara aquella tarde. Era notorio el daño que la religión (sexo fuera de matrimonio, pecado) causaba dentro de la mente de los jóvenes (casarse para evitar el estado de pecado en que la chica se sentía, y no por el convencimiento del amor). Religión, familia, estado, son las cadenas para una pareja que pretende amarse. El amor queda arrinconado y los ideales de "afectamos la moral de mis padres, de la iglesia, soy tu amante y no tu novia" y esas sandeces ñoñas que, aunque no lo pareciera, planea sobre el inconsciente colectivo. Mi amigo continuó su historia:
La Ella de la que hablamos, entonces buscó de nuevo a mi amigo. Me cuenta que estuvo ahí paladeando sus tristezas. Enjugando sus lágrimas. Disfrutando de nuevo su semen.
Nada como el estudio para encontrar de nuevo fuerzas vitales. Él comenzó un posgrado. Ella le dijo que estaría con él para ayudarlo en todo. Él vendió su casa y pagó el primer año de su posgrado. Ella regresó a los problemas éticos, morales y cristianos acerca del sexo que sostenían fuera del matrimonio. Él le ofreció casarse de nueva cuenta para que ella estuviera tranquila. Ella dijo que sí, encantada. Se casaron.
Luego se presenta los problemas de la economía. Donde el dinero se impone, el amor se descompone.
Mi amigo sólo contaba con pequeñas becas para el sostenimiento personal. Su economía no crecía. Ella dijo que no importaba. En las buenas y en las malas.
Pero unos meses después, ella, cansada del trabajo que tenía, dijo que renunciaría. Él dijo que no se preocupara, que todo saldría bien. Y de común acuerdo, ella renunció. Le dijo a él que con parte de su liquidación le pagaría el segundo año del posgrado para que solamente estudiara y terminara rápido. El aceptó el dinero pero consiguió trabajo en el gobierno.
Con una estabilidad inicial, consiguió una casa, la cual se la iría pagando a su madre, mes a mes, como si fuera una renta, pero con la idea de quedarse con la propiedad. La madre de él estuvo de acuerdo. Ellos se mudaron a esa casa nueva.
Tuvieron su primer hijo. Él terminó el posgrado, ella dijo que quería estar con el niño hasta que cumpliera tres años sin trabajar, para mirarlo crecer. Cuando el niño apenas cumplía 10 meses de edad, a él le quitaron el trabajo.
Él le dijo a ella que no se preocupara, que conseguiría otro pronto, pero tenía que trabajar mucho más. Le dijo que había dos opciones, irse a una oficina de un amigo, o quedarse en casa, pero ella tendría que brindarle tranquilidad para trabajar. Que no podría estar con el niño en ese tiempo, que sería tiempo de oficina. El niño adoraba estar cerca de su padre porque se divertía. Ella dijo que sí, que se quedara en casa en vez de ir a la oficina. Él trabajaba sin dormir. Con su liquidación ella tenía dinero para la comida y para atender correctamente al niño.
La casa contaba con todos los servicios, hasta Internet y televisión por cable para que no se aburrieran. Los días pasaban y él estaba lleno de proyectos, que tarde o temprano generarían dinero para estar estables muchos meses. Pero ella se desesperaba y lo desesperaba.
La desesperación, según el análisis de mi amigo, estaba en que ella quería que si él estaba ahí, le ayudara con el niño. El niño entraba a cada rato a la "oficina" en que él trabajaba y mi amigo, le hacía cariñitos y la llamaba para que fuera por él. Hasta que ella tomó al niño en brazos y poniéndolo frente a él le dijo: Mira bien a tu padre, siempre le hemos estorbado, jamás quiere estar con nosotros.
Esto cambió la relación entre ellos. Él nunca pudo perdonarle a su mujer que en los momentos de falta de economía no se le tuviera paciencia, no se construyera a su lado, no se hicieran cómplices, además de amantes. El amor sale y entra la necesidad.
Parte VI.
Hablamos de las violencias masculinas, y nos estamos -peligrosamente- acostumbrando a obviar la violencia femenina. El equilibrio -que nunca la equidad- biológico reconoce las capacidades de la hembra y del macho en su función fisiológica y social. Todos tenemos maldad y bondad en la misma cantidad en nuestro espíritu -si tal cosa existiese-, en nuestro pensamiento, en nuestro comportamiento.
Mi amigo, al escuchar las palabras de su mujer, sosteniendo al niño de ambos ante sus ojos y diciendo: Mira a tu padre que no nos quiere y le estorbamos, no pudo controlar su enojo -mi amigo tiene un carácter de los mil demonios-, tomó al niño en brazos, se fue al cuarto con él, colgó una hamaca, se acostó a cantarle hasta lograr que se durmiera. Ella, mientras tanto, veía novelas en la televisión.
Cuenta mi amigo que cuando el bebé se durmió, salió con sigilo del cuarto, cerró la puerta y se transformó en un demonio. Fue tras ella. La discusión fue tan grande que llegaron a los golpes. Una vez calmado, dice mi amigo que le pidió que se fuera. Que la relación no podía continuar. Ella dijo que no podía soportar estar con alguien como él sin trabajo. Él dijo que tenía razón. Que luego de los golpes una relación no puede continuar. Le dijo que empacara, que la llevaría a casa de su madre. Que esperarían a que el niño despertara para llevarla, y regresó a trabajar. Ella se encerró en el cuarto.
Lloró por muchas horas mientras hacía sus maletas y recogía las ropitas del bebé. Salió del cuarto y le pidió que recapacitara. Que ella estuvo mal al haber hecho lo que hizo, que ella lo amaba. Pero mi amigo no quiso escuchar más. Estaba aterrado y avergonzado con él mismo. Cómo habían llegado a los golpes. Eso jamás podría sanarse, así que no quiso escucharla y tomando al bebé aun durmiendo, los llevo a la casa de los padres de ella, y ahí los dejó, para regresar a trabajar.
Pasó una semana en la que todos los días llamaba para saber como estaba su hijo. Cómo estaba ella. Hasta que, según mi amigo, ella le dijo que no se preocupara por ella sino solamente por su hijo. Él le dijo que con el dinero que estaba a punto de recibir por un proyecto, le pagaría la renta de una casa para ella y el niño, y que le devolvería el dinero que ella le había dado cuando estudiaba el segundo año de su carrera. O que, si ella lo deseaba, podría inscribirla en una universidad para que estudiara su licenciatura. Mi amigo dice que ella estaba muy enojada, no escuchaba razones, solo las de sus hermanas, padres y amistades. No te preocupes por mi, cuenta que decía su esposa, solo ver por tu hijo.
Parte VII.
Uno regresa siempre al hogar familiar, y la familia nos acoge sin preguntarse por nuestras propias fallas. Acostumbrados estamos a pensar que la familia es el núcleo de la sociedad mexicana. Errados y ciegos estamos. El núcleo de la sociedad es el individuo. Cada uno de nosotros. Debemos negar a nuestros padres y madres. Regresar a la casa familiar es regresar a la infancia. Ceder nuestra autoridad bajo la autoridad de nuestros padres de nueva cuenta.
Mi amigo siguió con su historia. Y yo estaba fascinado ante la enseñanza que la vida cotidiana pone siempre ante nuestros ojos. El que tenga oídos que oiga. Nada nuevo hay bajo el sol.
Pasaron dos semanas más desde que la llevó a casa de sus padres. Dos semanas que estaba lejos de su esposa y de su hijo.
Mi amigo siempre fue muy hábil con las chicas, y para entonces ya tenía a una chica que quería ser su novia aunque aun estuviera casado. La hizo su novia.
Su esposa estaba decidida a seguir adelante su vida.
Una tarde, mi amigo fue a visitar a su hijo, pasó a la casa y se dio cuenta que la ropita del niño estaba en un rincón de aquella casa.
Cuando estuvo solo de regreso en su hogar, se preguntaba cómo era posible que su hijo estuviera viviendo como un arrimado, cuando le había arreglado y adornado un cuarto para él solito. Pensó que lo justo sería salirse de esa casa y que aun esposa y el niño regresaran a vivir ahí. Se lo dijo a ella por teléfono.
Ella dijo que no, que comenzaría desde abajo, que su familia le había dicho que no se preocupara que le ayudarían. Entonces mi amigo respiró profundo, y le mintió diciendo que todavía la quería, que podrían rehacer las cosas. Lo decía con tal de que el niño estuviera bien, me aclaró carraspeando.
Ella entonces cambió su tono, dijo que igual lo amaba, que él era el hombre de su vida, y regresaron. Planearon de nuevo vivir juntos. Él fue por ellos y los trajo de nuevo al hogar.
Ahora mi amigo tendría que decírselo a la que era su novia. Su novia dijo que no importaba, de todas maneras "sigues casado, eras casado antes, eres casado ahora". Qué importancia tenía sobre la relación el trío que formaban.
Cuando ella termine de estudiar la carrera, la dejaré. Quiero que esté preparada, dejarla con la casa, y con una profesión, es lo menos que puedo hacer por ella, me contó que le dijo a su novia. Eso tardaría 4 años.
Su novia no puso objeción al principio, luego decidió irse de la ciudad y rehacer su vida sola. Mi amigo entonces se quedó de nuevo con su esposa y con su hijo. Pero la relación como pareja, entre ellos, estaba muerta.
Pasaron los años en un matrimonio sin jamás dejar de pelear. Él se hacía cargo por completo del niño, lo llevaba a la escuela, la abuela paterna pasaba a buscarlo, y se quedaba con mi amigo por las tardes y noches. Ella estudiaba en las tardes, él trabajaba por las mañanas. Sólo compartían las noches. El sexo entre ambos era lo único que los unía. No había mayores manifestaciones de afecto. Peleaban hasta el hartazgo.
Cuántos matrimonios continuamente vemos tejidos de la misma forma, sin atreverse a replantear la relación. A tener el valor para enfrentar y aceptar que no son funcionales como pareja, quizá ni como amigos.
Parte VIII.
Toda historia tiene al menos dos versiones. Todos los que conocen al personaje de una historia pueden contar lo que saben, su percepción, lo que han investigado, pero solo el mismo personaje conoce su participación en dicha historia, nunca sabrá, ni él mismo cómo afecta a los demás.
La historia que les cuento es la de un hombre que no pudo con su matrimonio, no pudo conservar a sus hijos, y sufre por ello. Además de su esposa, mantenía una relación con otra mujer, y ni lo justifico ni lo juzgo.
La novia de él, aun cuando se había alejado, saliendo de la ciudad donde él vivía, continuó buscándolo. Él viajaba a verla cada que podía. La relación con su esposa era insoportable las más de las veces. Se salió dos veces de la casa, y era su esposa la que pedía que regresara (reitero que esto es lo que él decía, nos falta la versión de ella).
Hasta que él se distanció de la novia, y le contó a su esposa.
Su esposa siempre estuvo enterada que mantenía esa relación fuera del matrimonio, él se encargaba de no negarlo jamás. Con la novia lejos y distanciada de su marido, la esposa quiso reclamar un amor que estaba muy abandonado.
Le pidió que tuvieran un hijo más.
Él se negó al principio, pero al cabo de un año aceptó tenerlo, y al poco tiempo nació su segundo hijo. Ella, para entonces había terminado ya la licenciatura y entrado a trabajar al gobierno. Con un buen trabajo, una licenciatura, él pensó que podía regresar a la academia y estudiar un doctorado. Lo hizo.
Mi amigo renunció a su trabajo en el gobierno y fue aceptado en un instituto de investigaciones de prestigio. Era un estudiante de doctorado en ciencias.
Ella regresó luego de los 40 días de incapacidad, por el nacimiento del bebé, al trabajo. Y una vez que regresó a sus oficinas en el gobierno empezó una relación con un compañero que era su subalterno.
Ella comenzó a llegar tarde, a salir sola los fines de semana. Él, mi amigo, que hacía mucho tiempo que estaba acostumbrado a no sentir nada por ella, no le dio importancia, se quedaba con los dos niños a cuidarlos y disfrutar de ellos.
Ella llegaba en la madrugada, bebida y alegre, radiante como hacía tiempo no se le veía. Él, entonces, consiente de que la diversión siempre es buena, le pedía que por lo menos le avisara. Que si quería estar en otra relación, ella era conciente de que él siempre había deseado terminar su matrimonio. Ella negaba querer terminar. Sólo son amigos, decía siempre.
Y entonces la novia de él, la que estaba lejos, volvió a buscarlo. Dijo que vendría de vacaciones, que quería verlo.
Él le insistía a su esposa, que salía todos los fines de semana, que evitaba todo contacto con él y con los niños, que se divorciaran que terminara ya la relación tanto tiempo alargada sin amor. Ella peleaba y peleaba que no era cierto, crees que por que tú tienes o has tenido a otra yo también, yo no soy tan fácil como tú, decía.
Él se entrevistó con su novia, y regresaron. Le contó a su novia que su esposa, gracias a dios, ya tenía a alguien, que él estaba seguro que ahora sí terminarían porque su esposa estaba viviendo la etapa del enamoramiento de nuevo y que eso a él lo hacía muy feliz. ¿Estás seguro?, preguntó su novia. Claro que sí, la veo en el chat conversar con él, he leído los mensajitos de amor que se envían, y aun así no quiere aceptarlo. Si terminas con ella, dímelo; apenas eso ocurra yo me vengo a vivir contigo si lo deseas, le dijo su novia, y volvió a irse de la ciudad.
Uno tiene que aprender a detener una relación cuando ya no hay motivo para continuarla. Lo mismo pasa con nuestra relación como sociedad con el Estado. El Estado, y los políticos que lo representan, nos han fallado tantas veces, nos han sido infieles tantas veces, que necesario es romper con ellos. Este matrimonio ha terminado ya. Necesario es verlo. Coqueteamos, como sociedad, con nuevos postulados -otras novias- que por supuesto que no tiene que ser la misma enlodada y mutilada democracia que nos quieren vender.
Parte IX
Los partidos políticos nos han fallado. La partidocracia instaurada desde 1988 por Carlos Salinas de Gortari, en las modificaciones que con los años se fueron haciendo a las reformas políticas trazó el rumbo del país hacia el día de hoy. Un México con dos actores: los que pertenecen a algún partido político y los que se niegan a pertenecer.
Esta trazado como un matrimonio disfuncional. Alejado del respeto por el individuo, y masificado desde el podio populista que se pretende solventar. Este ideario de Nosotros los que gobernamos lo hacemos para nosotros, no les permite sentir ni pensar en los Otros que somos el resto del país. Escriben discursos, hablan para ellos mismos. Su Nosotros no nos incluye a los que somos el pueblo. Su madurez política los ha aislado en una burbuja.
Ninguna manifestación ciudadana podrá hacerlos entrar en razón. Porque no somos ciudadanos para ellos sino para las instituciones que son puente. Unas instituciones son puente para quitarnos dinero, para colectar el dinero -vía impuestos- que les pague la vida a la que están acostumbrados, y otras instituciones son puente, para que nos entreguen migajas: becas, apoyos, regalos. Como sociedad debemos tomar, y exigir, no aplaudir sus actos.
Somos carne de votación, y nada más. Si anularamos el voto ellos se detendrían a pensar, el juguete está fallado, hay que comprar nuevas baterías o darle cuerda de nuevo. No permitamos que nos den cuerda.
Al darnos cuerda somos como ese matrimonio del que les he estado hablando. El fallido matrimonio de mi amigo. Quien, junto con su mujer, se daban cuerda el uno al otro hasta que ésta terminó por reventar. Hacia ahí vamos en nuestra relación con el estado.
Mi amigo continuó su historia. Su esposa ya tenía a alguien ilusionándola. Él había reiniciado la relación con su novia. Y seguían juntos. Pero, ¿cuál de ellos estaba preocupado por sus hijos? El discurso de ambos -aunque solo conocía el de mi amigo-, sería el mismo. Yo me preocupo por mis hijos, ella no. Yo me preocupo por mis hijos, él no. Y los niños mirando desde abajo el odio, los golpes, el rencor.
Mi amigo comenzaba de nuevo su relación con la novia que hacía poco más de siete años sostenía, y su esposa estaba con un enamorado que no quería terminar de aceptar. Mientras tanto los pleitos arreciaban. Insultos, manotazos, amenazas, y seguían, viviendo juntos en ese infierno que ambos habían preparado.
Su novia no soportaba más la lejanía, así que le llamó por teléfono y le dijo que quería renunciar enseguida y viajar a sus brazos. ¿Me recibirás? Lo haré, dijo mi amigo, viviré contigo incluso, porque ya quiero vivir solo, pero tienes que comprender que aún no me divorcio, le diré a ella que vivo en casa de algún amigo. Así lo hicieron.
La novia de mi amigo renunció al trabajo y con su liquidación puso casa, la amuebló, y mi amigo se mudó con ella.
Su aun esposa estaba radiante de felicidad, pero seguía negando que estuviera con otra persona, y negándose a darle el divorcio. Hasta que mi amigo descubrió un texto comprometedor que su enamorado o novio le enviaba a su esposa por el teléfono portátil.
Mi amigo, se sentó con ella y le dijo que ya no fingiera más, y que mejor aceptara darle el divorcio. Te dejaré todo. Casa, carro, todos los muebles. No me llevaré nada. Está bien, dijo ella. Hace tiempo que tengo a otro, como te has dado cuenta. Salgo con él al puerto, me trae y me lleva de un lado a otro, es como mi chófer y hace todo lo que le digo. Y es mejor amante que tú.
Mi amigo le pidió entonces que fueran a firmar el divorcio voluntario. Ella llegó puntual. Su novio la había llevado. Firmaron el inicio del trámite, y luego ella le dijo, burlona, ¿ahora vas a buscarla de nuevo? ¿a ver si te vuelve a aceptar? -ella no sabía que mi amigo ya vivía con su novia-, corre, corre a preguntarle si quiere volver contigo. No dudes que lo haré, dijo mi amigo.
Parte X
Y ustedes se preguntarán si la relación se pudo solucionar al fin, con los dos separándose. Ambos profesionales, ambos con el trabajo que querían. Ella con una jefatura en el gobierno, él estudiando su doctorado, becado a nivel nacional.
¿Por qué mi amigo anda acá tristeando en la cantina, y no anda de jolgorio como debiera? La razón, son sus hijos.
Cuando ella se enteró de que su aun marido vivía con su novia, Con aquella mujer que tantos años estuvo detrás de él, amenazó a mi amigo. Le dijo que jamás volvería a ver a sus hijos. Que se iría lejos. Que se olvidara de ellos.
Luego de muchos enfrentamientos y nuevos golpes, ella logró aceptar que las cosas eran en serio, que el matrimonio estaba roto.
Esto es lo que nos negamos a aceptar en nuestra relación con el Estado. El sistema político partidocrático instaurado por Salinas de Gortari, seguido por Zedillo, Fox y Calderón ha sido el mismo. No creyeron que pudiéramos abandonarlo.
Cuando apareció la figura de Andrés Manuel, entonces pensaron, el pueblo sí tiene otra novia. Que había que hacer, entonces. Habría que decir mentiras sobre Andrés Manuel. Habría que decir que era un peligro para México. La trampa funcionó. La trampa y la ayudadita del mismo guión de: Se cayó el sistema. Todos asistimos al triunfo electoral de Andrés Manuel, todos asistimos a ver la nueva caída del sistema, esta vez perpetrada por Juan Carlos Ugalde, a quien luego se le pateó el trasero y se le corrió del IFE con una fama igual o peor a la que el estado hizo contra AMLO.
La nueva fórmula estaba hecha. Al pueblo hay que meterle pánico. Una amenaza de parte del ejército para levantar el plantón de Reforma (preso de su cobardía AMLO levantó el plantón, y puso fin a su historia -irrecuperable), una pandemia de cerdos, no, de aves, no, de humanos. Y el golpe final: la declaración de guerra de Felipe Calderón al narcotráfico que ha costado poco más de 40 mil muertos. Fosas clandestinas de cerca de 200 cuerpos en Durango y Tamaulipas. Descabezados. Encajuelados. Un dos tres, por el narco detrás de esa curul.
Así seguía la historia de mi amigo. Como la de la sociedad. Como la de muchas parejas jóvenes en México. Mi amigo ya vivía con su novia. Ella seguía pidiéndole que regresara con él, como lo había hecho siempre. Pero mi amigo, quien siempre regresaba con ella porque le daba pena verla sola, ahora podía decirle, ya tienes a otro.
Tú tienes a tu novio, y yo a la mujer que siempre he amado. Así son las cosas.
Ella rabiaba entonces y cuando se calmaba, aceptaba esa realidad. Es verdad, soy una estúpida, es la nostalgia, no me hagas caso, hace mucho que no te quiero, yo tengo a alguien que me trata muy bien y me hace muy feliz. Se feliz con tu nueva vida.
Mi amigo no dejó pasar ni un solo mes para presentarle a su novia a sus hijos. Su hijo mayor, casi de ocho años, no dudó en aceptarla de inmediato. Recuérdese que la todavía esposa no sabía que él vivía con su novia. Cuando se enteró que su hijo había conocido a la novia de su padre, ella volvió a rabiar, enojadísima. Se negaba a continuar el trámite del divorcio. Se negaba a dejarlo ver a sus hijos. Él tenía que recurrir a toda su paciencia.
Ella sacó un préstamo y pagó la parte que quedaba por saldar de la casa a su suegra. Al principio la suegra no quería, le dijo a mi amigo, el trato fue porque eres mi hijo. Él le contestó, yo he pagado muchos años esa casa, y ella solo te pagara el saldo, piensa que es la casa de mis hijos. Su madre aceptó y se hizo el trato. Por un monto que no fue más que la quinta parte del precio real, la ex esposa de mi amigo se quedó con la casa.
Una vez calmada, fueron a continuar el procedimiento del divorcio voluntario. Él se había propuesto no discutirle nada. Se acordó que sólo vería a sus hijos tres días a la semana, en un horario óptimo que sería de 4 a 7 de la tarde. Y un fin de semana cada quince días.
Igual firmaron que él le entregaría como pensión a los niños el 45% de su sueldo. Él firmó sin objeciones, y desde septiembre del año pasado no ha dejado de cumplir el acuerdo. Además de eso paga las clases extracurriculares de su hijo mayor, karate, ajedrez y las juntas de escultismo los sábados.
Su hijo tiene clases de karate tres veces a la semana, sólo va si él lo lleva, la madre del niño siempre busca un pretexto para no llevarlo. Los sábados que son las juntas de escultismo igual, no asiste cuando se queda con su madre. El niño está muy avanzado en sus clases de karate, y desde la separación, ella pretexta que no puede llevarlo, que no sabe como ir a la escuela, que no tiene tiempo, que el niño no quiso y ella no va a obligarlo.
Las clases, me cuenta mi amigo, no son nada baratas, las pagó con mucho gusto, pero ella no lo lleva cuando corresponde. Y yo no puedo obligarla a que lo lleve. Dice que le preocupan los niños pero... Siempre hay un pero. Como lo hay en las ideas del Estado, en la realización de leyes justas, en la impartición de justicia a todos.
Parte XI y Final
La colectividad no importa. Como hijos, estamos abandonados del Estado.
Los días que se quedan los niños con mi amigo ella aprovecha para ir a tomar las cervezas con su novio, y cada que él llega con los niños a la hora prevista en el contrato que se ha firmado, ella no está. Hay que localizarla por el celular y ella no contesta, se hace la indignada.
Mi amigo dice, que a pesar de lo estipulado en la propuesta de divorcio, él continúa llevando a su hijo mayor a la escuela. Y los días que corresponde va por su bebé a la guardería. Según mi amigo, él siempre cumple, y ella es la que no cumple con ellos: no los lleva a sus clases, no va por ellos, no asiste a festivales, siempre andan enfermos cuando se quedan con ella. De nuevo estas son las versiones de mi amigo. Que concluimos de sus quejas: que ahí habita el rencor. Podrá no haber amor, podrá nunca haberlo habido, sin embargo, el daño sicológico está hecho.
Eso pasa con los ciudadanos. El daño sicológico está hecho en nuestra mente, en el inconsciente colectivo. De nada sirve despertar si todos los demás siguen dormidos. Nos queda hacer nuestra parte únicamente. Pensar para nosotros. Convencernos de nuestros propios actos. Nada más nos queda. Las marchas ciudadanas no tienen sentido cuando no existen los ciudadanos, sino zombies enfermos del estado. Carentes de héroes, gratos consumistas, enajenados sociales. El despertar de lo zombies que ahora somos, es una tarea personal. Un juego de niños. Tocar al otro y decirle: ¡desencantado! Pero no para luego adoctrinarlo, dormirlo de nuevo. No.
Para poner el abanico de las posibilidades. Las lecturas todas que le permitan llegar a sus propias conclusiones por sí mismo.
Dice mi amigo que ha tenido que hospitalizar a su hijo porque ella no le da sus medicamentos. Que la frustración aumenta cuando además del dinero que le da para los niños, ella no los atienda, y cuando él se queda sin dinero porque tiene que pagar además medicamentos, y comidas de los mismos niños que siempre llegan a él enfermos, mal alimentados.
Lo último, cuenta mi camarada, es que él se quedó sin dinero porque tuvo que reparar su automóvil, que le sirve en el trabajo. Y le pidió que ella se quedara con los niños el fin de semana que le correspondía a él. Ella se enfureció, lo amenazó con no permitir que vuelva a verlos. Le dijo que no volviera a llamarlos, que cómo se atrevía, que ella tenía planes hechos ya, que había hecho compromisos.
Estaba tan enojada que no llevó a clase al niño, no lo llevó a su junta de escultistas, y le prohibió que volviera por las mañanas para llevar al niño a la escuela. Huelga decir, que según cuenta mi amigo, su hijo se queda de su abuela paterna. La madre de mi amigo es quien va por el al colegio. Y la aun esposa -que se niega a firmar el divorcio- a pesar de que recibe el 45% del sueldo de mi amigo, no paga los almuerzos de su hijo mayor. Es mi madre la que le da de comer a mi hijo, dice mi compa.
No tenía palabras ni consejos que darle a mi amigo. La ley siempre protege a la mujer.
Así pasa con el Estado, que antes creíamos que era un hombre pero no, es una mujer caprichosa, celosa, que con el ideal de equidad de género, es equitativa para si propio gremio. Así es el Estado, si fuera hombre ahora, se queja y queja de su mujer, pero no faja los huevos para atender a sus hijos sin reproches. Ese el problema real, que como toda historia tiene al menos dos versiones, en la vida del pueblo y sus gobernantes, las noticias nos brindan lo que dice oficialmente el gobierno, pero no podemos leer el pensamiento total del pueblo, sino fragmentos, ilusiones, "entusiasmos", como dice Stirner. Y esto solamente nos tiene dando vueltas en un círculo vicioso. Ahí están las novias a la espera de que el pueblo se anime a serle infiel al estado, pero eso no representa que por ahí está el camino, podría ser la repetición de los actos. Mi amigo anda en su tercer matrimonio. ¿Cuántos nos faltan como sociedad?
Hay que romper primero el matrimonio con la partidocracia. Convencernos de que no se puede seguir por este camino.
Mientras la ex esposa de mi amigo se la pasa de fiesta en fiesta y de concierto en concierto, abandonando a sus hijos, mi amigo no puede verlos, ni tenerlos cuando quisiera. La pregunta es: ¿por qué tenemos que pensar que una madre es lo mejor para la educación de un hijo? ¿Ser madre implica solo el parir? ¿Solo con parir se ostenta este título que tan elevado se ha puesto?
Padre es el que educa, me decían de niño. ¿Y madre? ¿La madre no debe educar? ¿Por chantajear a mi amigo, su ex esposa debe castigar a sus hijos? Si los niños quieren tanto a su padre, ¿es bueno separarlo de él? ¿Por qué la patria postestad de los niños no puede recaer en el padre? ¿Por qué si a una mujer le estorban sus hijos se aferra a ellos porque así es como debe ser según la sociedad?
No tuve palabras para mi amigo. Su relación no me importaba tanto como la relación entre la sociedad y el estado que se abría ante mis ojos. No tuve mas que decirle que no tenía dinero, que el tendría que pagar la cuenta.
