Krauze y sus discursos de izquierdas mexicanas
Recientemente Carmen Aristegui le hizo una entrevista a Enrique Krauze con motivo de la publicación de su más reciente libro, del que, la entrevistadora no hizo mucho caso, ya que prefirió obtener la opinión de Krauze sobre el más reciente libro de Carlos Salinas de Gortari.
No tiene que venir Krauze a decirnos del peligro de que Salinas de Gortari este pegadísimo a las cúpulas electorales del Pri, apadrinando a Peña Nieto, apadrinando a Ivonne Ortega, demostrando su poder, que Krauzes más Krauzes menos, jamás podrán detener, y menos desde la mentira, desde esa "infamante voz" en busca de que alguna "izquierda mexicana" (si la hay) que sea capaz de ofrecer una oportunidad al pueblo mexicano. Hoy celebrando a Cárdenas, abogando por Ebrad, pero ignorando a Andrés Manuel López Obrador.
Hoy Krauze pretende vestirse la camiseta de intelectual, de tendencias sociales, de historiador, de politólogo. Pero sabemos que es un personaje pegado al poder político, anteriormente el que devenía de parte de televisa con el pri, ahora de televisa con el pan. Dando luz a su revista Letras Libres, que se anuncia como la revista de los intelectuales de México. Krauze solo vive del prestigio creado por Octavio Paz, quizá el último personaje que pueda haber tenido una postura clara sobre la política mexicana en sus inicios, y que al final de su vida terminó siendo absorbido por la maquinaria partidista que fue fundándose en su época.
El legado de Paz a la política mexicana ha sido, que cada sexenio, ciertos intelectuales busquen imitar al poeta, pegarse a la política mexicana y vivir por y para ella. Ahí está el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), creado por Carlos Salinas de Gortari, para congraciarse con Paz, y que hoy es el semillero de las nuevas voces, autorizadas por el gobierno, que pretenden ser la intelectualidad mexicana. Uno siente tristeza por estos escritores. Por estos artistas, de los cuales 2 de cada 10 podrían ser originales, verdaderos artistas, pero los otros ocho, solo pretender seguir los pasos de Paz, de Krauze, de Cristopher Domínguez Michel, intelectuales que buscarán en las obras universales meter a la fuerza la vida política de México, escribirán novelas y estarán al servicio del estado.
Esta herencia paciana, que ahora se ha visto apuntalada por Enrique Krauze, es el camino que pretenden seguir muchos jóvenes escritores y otros artistas, estar en el reflector, pelearse malsanamente las becas, aplaudir el libro del otro, tomarse la foto con el candidato en turno de la partidocracia, pero desde sus columnas en periódicos, desde su vida diaria, buscar acusar al poder, al gobierno, del que tanto se sirven: mírese el Premio Aguascalientes de Poesía Javier Sicilia, y su poder de convocatoria, que para mala cosa sirve.
Esta historia de la intelectualidad en México desmerece. No se pueden reconocer plumas e inteligencias dignas de ser contempladas con azoro en nuestros días, mucho menos partiendo de personas pegadas al poder. Cuánto más pegado al poder te encuentres, tu postura de pensamiento tiende a la baja. Baste mirar aquel genio que fue Vasconcelos, y cómo fue vomitado por la Sin Clase Política Mexicana que comenzaba su construcción, luego de los años de la revolución.
La ciencia, la filosofía así como los poetas, se han visto alejados de las tomas de decisiones que el poder de los gobiernos mexicanos desarrolla en México. Así se pueden celebrar los 50, 70 y hasta 90 años de algún autor mexicano, apellídese Fuentes, Zaid o hasta el mismo Krauze, y puede gastarse millonadas del erario público en estos actos de vanidad, que arrastrará, claro está, juventudes que tienen que "soplarse" sus mediocres obras en las colecciones que se otorgan por el Programa Nacional de Salas de Lectura, por los convenios de Conaculta para la celebración del Bicentenario, tantos novelistas que se dedicaron, cobrando un buen precio por ello, a novelar episodios de la historia nacional, con claras tendencias de la ultraderecha. Y lo que es peor, llegan al Rincón Escolar de todas las escuelas públicas, que lejos de estimular el pensamiento y la creación en la educación primaria, buscan, con todo, llenar de imbecilidad sus jóvenes cerebros.
¿Cuál es el precio de la traición que de esta forma cometen estos artistas? Ahí está, en cada plana de periódico que publica muertos y más muertos. Yo hace tiempo me pregunto que si todos los editores de México, todos los comunicadores de los medios masivos, televisión y radio, las Aristegui, las Merker, los Dóriga, Marines, Lorets, Josés Cárdenas, Betetas, en verdad se indignaran por lo que está sucediendo en el país, hace tiempo que ellos mismos se hubieran unido para agitar al pueblo mexicano en contra de la partidocracia. Pero se detienen a decir, desde su cómoda vanidad: nosotros estamos para informar, no para mover conciencias. Bueno, su precio pagarán por ello.
No son los regaños de Lula da Silva a las fallidas izquierdas mexicanas, ni la hipocresía que día a día muestra Enrique Krauze, se podrá mejorar este país. Primero habrá que lograr que esos "intelectuales" continúen apareciendo en búsqueda del poder. La capacidad de la lectura permite eso. Las redes sociales, la Internet, que puede mostrarte los más diversos puntos de vista de la universalidad humana, pueden hacerte dar cuenta, que quienes son estos escritores y artistas, y uno acaba abandonándolos.
Todos sabemos de las afinidades de Krauze por el poder de los consorcios televisivos, (ya sus hijos están ahí pegaditos a las televisoras como si también fueran intelectuales), y de su servilismo panista, para que hoy quiera venirse a disfrazar de un hombre con una historia de izquierda.
Usted, compañero lector, tiene que saber las realidades de México. Y una de ellas, es que farsantes como Enrique Krauze, y su revista Letras Libres, no son, ni serán, el órgano de difusión de los intelectuales mexicanos. Leer nos hará libres, nos ayudará a discernir.
Lo siento mucho por el Prd, esa panda de perdedores alienados en la protesta infame, mientras que luego del discurso "a favor de los pobres" les laten los bolsillos en busca de los dividendos que les otorgaría ganar los gobiernos y la presidencia. Qué lástima dan, en este México arruinado.
