Conmigo o contra mi ... Adán Echeverría
La guerra constituye un acto de fuerza que se lleva
a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad.
Clausewitz
Dos Secretarios de Gobernación perecieron en accidentes con helicópteros, 51 mil muertos con signos de violencia, cientos de periodistas desaparecidos, fosas clandestinas, descabezados, tortura, incendios en casinos, migrantes desaparecidos, albergues tomados a la fuerza, narcopolíticos, narcocurules, elecciones con dinero del crimen. Militares de alto rango en las policías. Intentos de juicio político contra Calderón, y un Andrés Manuel López Obrador (el cobarde de Reforma) con los intentos de su República Amorosa.
En vísperas de entrar a una festividad católica y repleta del marketing o consumismo que vienen de la mano, mientras unos mueren baleados, mujeres son violadas, niños desaparecen o son forzados a delinquir (recuerde el muchachito que había asesinado a decenas), se comienza a festejar la Navidad, ese amargo cuento del nacimiento de la esperanza.
Dicen que la esperanza muere al último, entre tanto pueden golpearla, amedrentarla, dispararle a quema ropa. Nuestra doblegada esperanza agoniza. Estamos a la espera de que alguien rompa el molde. Es incalculable el número de armas que circula en México. Cada arma prueba la corrupción existente en las Aduanas, la complicidad de aquel Consejo de Seguridad Nacional que solo protege a empresarios y nuevos ricos. Cuando alguien decida: ¡tomemos México!, solo necesita tener ‘algunas muchas' de ellas.
Al ejército mexicano, la fuerza aérea y la armada de México, la ciudadanía no les interesa. Mentira es aquello de "un soldado en cada hijo te dio", yo no soy soldado de esta soldadesca servil. Quiero soldados con capacidad de discernir lo bueno y lo malo. El esclavismo es una postura rudimentaria, eficaz para la partidocracia y para ello se necesitan hombres armados y obedientes: militares.
El pleito en México es por el poder que deja el dinero. Dinero que los ciudadanos y contribuyentes entregamos vía impuestos. El dinero que manejan los diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, es el dinero de nuestros impuestos, de nuestro sudor, de nuestra esperanza. Asustarnos con guerras, balas, violaciones, tiene que ver con pisotearnos, y exprimirnos los bolsillos.
Son tan estúpidos que ellos podrían tener todo de nosotros si su discurso fuera diferente. Sabemos que los impuestos deben generar obra pública y oportunidades, pero a ellos qué les importa. Mejor es tomarse la foto, pagar cenas, yates, darse la vida de Ricos que siempre soñaron.
Los inteligentes, con el dinero que se le entrega, hacen negocios y ganan mas dinero, negocios que no podrían realizar por cuenta propia. Pero el común de ellos solo gasta nuestro dinero, y pretende que jamás les dejará de llegar.
La guerra contra el narco es la creación de ese Monstruo para asustarnos. Un monstruo real que con cada sacudida deja dolor y muerte.
Algunos medios irresponsables han pedido que aquellos escritores o columnistas de redes sociales que inciten a pedir el "ojo por ojo", al decir: ¡Haz patria, mata un diputado", que tiene entre sus líneas la crítica de "¿Por qué sólo mueren civiles, por qué mueren menos políticos pegados al poder?", que lleva entre sus líneas el hecho de que "ellos también sangran, ellos no son dioses"; estos medios irresponsables han pedido a las autoridades que sean perseguidos y que se les investigue como cómplices de la muerte de todo funcionario público de alto rango. Los poco más de cien periodistas muertos en los sexenios de Fox y Calderón se los premie.
Así que si el secretario Lujambio muere de cáncer, Adán Echeverría debería ser condenado por intento de homicidio.
Tú, lector, eres mucho más inteligente que ellos. El poder del dinero y su búsqueda es la meta de los políticos, no seas carne de votación.
