Quiero un paje cuando regrese a México - Adán Echeverría
Es tan cierto que Andrés Manuel López Obrador solo es un actor más de este Teatro de la Democracia Mexicana, que ahora grita y saca sus manos, dando patadas de ahogado, y llamando la atención -como siempre- de los medios de comunicación (véase el Por Esto!, en Mérida, Yucatán que todos los días le dedica la primera plana) para solicitar el debate público con Carlos Salinas de Gortari.
De todos es sabido que desde 1988, año en que inicia su mandato presidencial, luego de la famosa caída del sistema electoral, que dejó a un lado a Cuauhtémoc Cárdenas, el Salinato ha venido a tener continuidad en los períodos presidenciales de Ernesto Zedillo, luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio, perpetrado, todos sabemos, por el mismo amigo Salinas de Gortari, para luego entregar el poder, (vía el drama televisivo y el melodrama característico de México) al panismo, con el apoyo de la sociedad. Es memorable la escena de Zedillo reconociendo la victoria de Vicente Fox, y entonces estaba ya todo transado. El mecanismo Salinista en todo su apogeo, un solo líder intelectual, una corte de partidócratas felices y contentos, gozando el fuero constitucional para pasar "como Juan por su casa", los absurdos y abusos del Juicio de Amparo, la maquinaria mediática, en la fuerza del binomio Televisa-TvAzteca, el poder bancario, Telmex y Telcel, con el prestanombres Carlos Slim, a quien Salinas de Gortari le entregara la compañía de teléfonos de México, y lo hiciera a los ojos del mundo, el hombre más rico del planeta (o el prestanombres más rico del planeta, dirán los que saben que Salinas es el principal beneficiado), ya estaba todo transado para dividir a la sociedad en dos: los partidos políticos y allegados (corte partidocrática) contra el resto del pueblo de México (cortesanos y plebeyos), el paraíso con que todo político ha soñado.
El Salinato lleva entonces en el poder 4 sexenios (24 años), el del propio Salinas de Gortari, el de Ernesto Zedillo, el de Vicente Fox y ahora el de Felipe Calderón, y busca darse continuidad con el de Enrique Peña Nieto, que todos miramos venir sin ataduras ni cadenas, sin obstáculos.
Desde que Andrés Manuel López Obrador traicionara la voluntad del pueblo, al detener la campaña del Voto x Voto, supo de qué estaba hecho el terreno que pisaba. No podemos olvidar los servicios que AMLO ha brindado dentro de los períodos del establecimiento del Salinato partidocrático (donde gobernó, que puestos políticos gozó), el papel que ha jugado dentro del PRI, y dentro del PRD, así como ahora lo hace desde el partido del Trabajo. La entrega de Yucatán de nuevo al Pri, vino a confirmar toda teoría existente: te entregamos Yucatán -le dijeron al Pri-, pero tú, desde el Congreso nos apoyas en contra de AMLO y su campaña, y así fue tranzado. Una incipiente política joven de extracción humilde como Ivonne Ortega Pacheco, llega al poder, y ni ella se lo cree, y para todos aquellos que creyeron que una vez en el poder podrían manejarla, vieron que NO, que cuando una mujer tiene grandes los ovarios, no se le puede arrancar del camino como la hierba. La caminata famosa de Salinas de Gortari del brazo de Ivonne Ortega Pacheco, por la avenida más famosa de Mérida, el Paseo de Montejo, ratificó el sitio político que a la gobernadora yucateca le espera en el siguiente movimiento ajedrecístico del Salinato. Ella será pieza clave del gobierno de Peña Nieto, mientras el panismo yucateco, rabia, se rasga las vestiduras, se da contra la pared, e incluso se mandan a golpear a sí mismos para intentar modificar lo que es claro.
Es de esta forma en que las postulaciones populares de AMLO, que en 2005 y 2006 lo mantuvieron a la cabeza de las preferencias ciudadanas, ahora se han quedado atrás. Su cobardía al levantar el plantón de Reforma, cuando el titular de la SEDENA amenazó con pasar el desfile del 20 de noviembre "esté quien esté", así como los engorrosos escándalos de corrupción de sus allegados, el para-la-risa caso Juanito, y las payasadas actuales de "Morena", han hecho de aquel hombre que había cifrado las esperanzas para México, el hazmerreír de toda reunión de ciudadanos pensantes. Sólo aquellos líderes de los partidos "falsos de izquierda", aquellos que vomitaría Hitler, siguen a la cabeza, regalando camisetitas, haciendo marchas por la salud animal, contra las corridas de toros, y ahora ahí detrás de Javier Sicilia, siguen asistiendo a sus reuniones. Pero no hay pensamiento, no hay postulados dignos de ser leídos, no hay más que lo mismo: el Prian -ya rebasado-. La mafia de México -hasta el fastidio-, el supuesto complot -claro que sí-, y los constantes Primero los pobres -no da para mucho en un México donde se ha perdido el pensar en el otro. AMLO y seguidores deben reinventarse, si de alguna forma pretenden pasar por honestos. Pero como todos los que miramos el mundo político ya nada les creemos, entonces habrían de mirar sus pasos.
Ahora AMLO pretende que con su solicitud de debate público con Carlos Salinas de Gortari, pueda congraciarse con el pueblo. No dudo que el mismo Salinas, en su afán de regresar triunfante, acepte el debate, o se la esté pensando, sobándole el copete a AMLO y diciéndole, bien pensado amiguito, bien pensado, esto necesito.
En un México, que vive presa del terror -cada personaje le toca su parte del guión- gracias a la política guerrera de la partidocracia, que hoy descabeza a uno, y mañana mete en ácido a otro, que hoy manda a la cárcel a un Twitero y mañana cuelga de un puente a una periodista, todo bajo los felices ojos de un Felipe Calderón Hinojosa, y su lucha porque se logre aprobar la Ley de Seguridad Nacional, así como se comience a barajar aquello de la Reelección, que desde 1993 -usted no me lo va a creer-, en su período de gobierno, Salinas mismo señalara que buscaría la forma de que en el futuro se diera la reelección, modificando para ello la Constitución.
Es interesante ver que el que sabe esperar, consigue lo que quiere. Salinas, con su vastísimo poder económico, tuvo la capacidad para arreglarse con todos los partidos políticos, quitó del camino al amigo Colosio (acto que repite Felipe Calderón al eliminar a Mouriño), aprovechó la caída del sistema que dejó fuera a Cárdenas, (acto que repite Felipe Calderón en contra de AMLO), mueve sus piezas: un manejable Ernesto Zedillo, un ignorante Vicente Fox, un hombre sin espíritu, que jamás fue capaz de ganar nada como Felipe Calderón, gente toda que gobierna bajo el brazo Salinista.
El Teatro de la Democracia mexicana es muy claro, Salinas pretende pronto reelegirse, quizá sea luego de que su ahijado Peña Nieto goce del poder. Salinas ha sabido sortear las equivocaciones del otro, y jamás perder la compostura. Quizá aprendió de aquella ridícula escena de "huelga de hambre" que duró del almuerzo de un día, al almuerzo de día siguiente (no cenó ni desayunó), para que no lo acusaran de ser un mal hombre.
Salinas es el hombre fuerte de México, lo es, lo sigue siendo. Y si acepta el debate público con AMLO, quedará demostrado que el mismo Andrés Manuel, le ha servido de paje, para anunciar su Retorno.
