Los partidos políticos y su adoctrinación de masas - Adán Echeverría
Partamos de dos puntos principales, no pertenezco a partido alguno y reconozco que el impulso vital de todos los partidos políticos mexicanos pretende el bien común. Sin embargo, necesario es que como ciudadanos de una república de intenciones democráticas podamos darnos cuenta de la necesidad de una gigantesca Reforma Política. Esta reforma tiene que partir desde el corazón humano. El país se encuentra dividido en dos grandes bandos, los que militan en partidos políticos y los que no queremos militar en partidos políticos. Los que no militamos no somos ni mejores ni peores que los que sí militan. Cuando más, los que no militamos en partidos políticos tenemos menores oportunidades de obtener puestos políticos, pero aún así, las oportunidades están ahí (dime con quién te llevas y te diré a qué puesto aspiras). Una sociedad conformada por un partido en el gobierno con sus muchos partidos opositores, traza rutas equivocadas del discurso de los políticos. Pondré un claro ejemplo. En abril de 2011, el presidente Felipe Calderón, con la vena brincándole en la calva, enojadísimo, hervía en su discurso del ¡Ya basta!, señalando cosas como: ¡Ya basta de que los partidos de oposición quieran ver tropezar al país! Necesario es que sumemos esfuerzos.
No, señor presidente, la sociedad no está conformada por los militantes de SU partido y militantes de Partidos contrarios al SUYO. Muchos pedimos que el Ejército se repliegue, y no somos militantes de ningún partido. El problema radica, en que líderes de otros partidos opositores, suman sus presupuestos para hacer bola en las protestas. Necesario es, entonces, que quienes formamos parte del gran número de ciudadanos que NO creemos ya en los partidos políticos, le digamos al presidente. Hey, señor, YO no soy de ningún partido político. La cuestión es que difícilmente se nos dará crédito, porque la prensa y los demás medios de comunicación, viven con ese mismo esquema cuadrado en la mente. Creen que toda protesta es únicamente de partidos de oposición.
Yo lo diré claramente: SOY OPOSICIÓN DE TODO PARTIDO POLÍTICO. Siempre seré oposición de todo gobierno. Me explico. A los gobiernos, señores, se les exige, no se les aplaude. No se les puede celebrar porque cumplan con su obligación. A lo mucho debe reconocerse que cumplieron cuando lo hacen, pero no celebrar la gran fiesta periodística. Como también debe señalárseles cuando no lo hagan, sin las tejeduras de leyes mordazas de NO me digan más. Nunca nadie debe atentar contra la libertad de expresión. Comienza a permitirse, hay que tener cuidado.
Alguien me ha dicho con mucha alegría: entonces estás formando tu propio partido político. Y vuelvo a replicar: NO. Por qué les es tan difícil pensar en que uno no tenga que tener un partido político. La vida está hecha de acuerdos sociales. Vivimos en un Contrato Social, aunque no lo queramos. Eso ya es demasiado, debería bastarnos, para querer además ser masificados.
Toda lucha, todo pensamiento tiene que llevar al debate de ideas, y uno seguirá las que crea necesarias y no las que se le impongan para formar parte de la grey. En los debates nadie gana y ganan todos. No hay un ganador del debate, no se dejen engañar. La discusión de ideas, al enfrentar los puntos de vista, hace ganadores a los que quieren tomar ciertas cosas para alimentar sus propios idearios, y desechar las que no sean de su agrado, y esto en todas las direcciones de quienes participen, por eso todos ganan.
El pensamiento es unipersonal y egoísta. Tiene que serlo. Uno no puede cambiar la sociedad si no cambie uno primero. Usa el sistema, es mi lema. Y luego de usarlo a tu favor, reniega de él, hasta que todos renieguen de él, y la naturaleza humana, brindará, a partir de la reflexión y el debate, nuevos sistemas a los que adaptarse. Hacemos muy mal en no querer cambiar el estado de las cosas. Tiempo es ya de abandonar la militancia partidista que tanto daño ha causado a este país.
Los partidos políticos mexicanos, actualmente, han hecho uso del sincretismo religioso, lo han emulado. Ser parte de un partido político es entonces formar parte de una moral, ser sectario, ser parte de una logia, si te unes tendrás favores ganados, se te quitan las piedras del camino, si no te unes, sufre las consecuencias de tu desidia, es el ideal.
Si eres del PAN, se te exige, en el imaginario colectivo, que tienes que ser de derecha, tienes que ser católico. Si un panista difiere de la iglesia, o de la moral preestablecida en este arquetipo, entonces es un falso, es un hipócrita. Panistas, católicos, dice la gente.
Si eres del PRI tienes a fuerza que ser contrario al catolicismo, pero no de forma extendida, tu fanatismo va desde la tolerancia a la intemperancia. Los años como partido oficial han trazado sus rutas en el pensamiento. Si eres priísta, lo mereces todo. El perdón de los católicos, el respeto de los comunistas y de los rojos, de esos que no sean anarquistas, ni rijosos, es decir, aquellos que no son extremistas, medio rojos, rosas mexicanos son los priístas.
Si tus ideales como político vienen cargadas de rojo, rojísimo, con el tatuaje de la hoz y el martillo en el pensamiento, entonces no te queda más remedio que pertenecer al PRD, al PT, a Convergencia, entonces, seguro que tienes que ser lector del marxismo, el trotskismo, y de seguro que eres ateo. Acaso si eres científico tienes que estar pegado a estos partidos de izquierda.
Nueva Alianza y el Verde Ecologista se refundan a conveniencia. No hay ideología. Pero sí, y claro, moda, todo pensamiento de la moda social, permea en estos dos partidos. He escuchado a los del Verde decir, pero si nosotros gobernamos México, fuimos parte de la alianza cuando ganó Fox, entonces estuvimos en el poder, sabemos qué es gobernar un país, y ¿en verdad creen ellos que alguien les cree? Estos dos partidos se aliarán con el que puedan.
Con las cosas definidas de este modo es fácil trazar alianzas. Es fácil tranzar acuerdos. Todo el resto de la sociedad no tiene cabida en la política.
Señores, yo soy católico, futbolista, ajedrecista, escritor, mesero, biólogo, me gusta leer poemas, practicante de yoga, detesto las verduras, me gustan las corridas de toros, además, soy un asiduo lector de Condorito. ¿No tengo cabida entonces en ningún partido? Claro que la tengo, en cualquiera, como todos los ciudadanos. Ya pasan a la casa para que te afilies, como lo hacen algunas sectas religiosas.
Detesto que en México se hable de una educación laica, que tiene períodos vacacionales en Semana santa y por la Navidad (nacimiento de un tal Cristo). Es una educación laica que regresa a la escuela después del Día de los Santos Reyes. Es un absurdo que todos hemos permitido. No podemos desafiar a la iglesia. Si están adoctrinados con las religiones, es fácil adoctrinarlos para formar parte del partido.
Los partidos políticos se han sincretizado con las ideas religiosas de "jalar" adeptos, requiere de conversos, necesita oradores morales, líderes espirituales, mártires (la muerte de Colosio, la muerte de Cloutier, de Aguilar Zínser, la persecución mediática de Godoy Toscano).
Los militantes partidistas van de su templo a las oficinas del partido, se arrodillan ante la biblia y ante la propaganda partidista, se hacen efigies de sus santos, de sus candidatos. Suelen tener incluso tendencias generacionales de procreación de sus ideas: Los panistas se casan con panistas. Los priístas se casan con priístas. O se tranzan alianzas monárquicas que impliquen paz entre sus reynos. La hija de renombrado panista con el hijo de renombrado priísta.
Los militantes panistas tienen en su santoral a sus líderes, a sus fundadores, a sus ideólogos. Gómez Morín es algo así como el padre de la Secta panista. El héroe, el cruzado que defendió y asentó las bases de la religión panista. Tata Cárdenas fue el último gran héroe, al que se busca emular por haber tenido tantos creyentes. La militancia panista tiene sus códigos de honor. Puedes ser excomulgado si no cumples con los preceptos de la secta. Pero eso sí, todos los partidos, y tomados de las manos, corren presurosos (como los pastores) a la fiesta por el cumpleaños de tal o cual obispo de tal o cual iglesia.
Hay que ser libre para poder darse cuenta. Para hablar de algo hay que mirar el fondo del asunto. El respeto, mis señores, nace del miedo, del temor. Si se de lo que es capaz el otro, pues me abstengo de chingarlo, y viceversa. Yo no le creo a los partidos políticos. Sus idearios están muertos. Si Nietzche dijo alguna vez: Dios ha muerto, para liberar al hombre. Yo les digo a los ciudadanos mexicanos: La democracia ha muerto, refundemos México, seamos libre del adoctrinamiento partidista.
Necesario es abandonar la militancia. No participar en sus juegos electorales. No participar en el Teatro de la Democracia Mexicana. Abandonemos estos rituales de una buena vez y para siempre. Soy un franco convencido de la necesidad de Anular el Voto. La anulación del voto es una decisión personal, y no una masificación de ideas. Anula aquel que se convence de una libertad única que implica un rotundo: Ningún candidato merece mi voto. Cuando se llega a ese concepto, es cuando se es libre de todo adoctrinamiento partidista. Recuérdenlo siempre: La democracia ha muerto en México.

RadioTV dijo
Muy bueno!!!
19 Diciembre 2011 | 08:28 PM