A los que cumplen 18 años - Adán Echeverría
Claro que ya puedes entrar a la disco, claro que ya puedes incluso casarte, tener tarjeta de crédito, manejar un automóvil, tomar las chelas en el carnaval. Ya puedes levantarte y fumarte un cigarrito sin que papá o mamá te recriminen, incluso puedes drogarte. De todo lo que hagas, tú serás el único responsable. Es por ello, que nadie debe doblegar tu espíritu. Así es como veo las cosas, te dirán que el sexo es maravilloso, que para qué el amor, que la bisexualidad es la panacea, te hablarán de las fiestas en el disco, las fiestas en la playa, las sociedades de alumnos de las escuelas pondrán toda la carne al asador, buscarán edecanes, con el estereotipo de las mas suculentas, aquellas flaquitas, y muy al estilo de esos programas con los que creciste, desde las series de Fox, los TeleHits, y los MTV's, crearás que eso es "in" y que todo lo que no es como los demás lo perciben es "out".
Lo importante es que reconozcas que todos pueden decir lo que quieran pero que a ti te corresponderá decidir, o lo que es lo mismo, te puede valer todo madres. Es momento de que sepas que eres libre, pero que esa libertad es una ilusión falsa y mediática, lo real es que tienes que decidir si con la luna o con el sol, como los niños: si trabajas o estudias, si te becas o te gradúas, si te casas o eres soltero, si eres homo, o bi, o te quedas hetero, si eres católico, budista, judío, mahometano, adorador de San Cuauhtémoc, o simplemente ateo, si te quieres cultivar o la quieres cultivar, si te haces de dinero fácil, o te vale madre el dinero, si te apoyas en los tuyos, o si reniegas de ellos. Y esa vida tuya puede volverse o verdaderamente tuya, o enajenadamente de los que manejan los hilos de la sociedad.
En este país te dirán que tienes opciones democráticas, y eso no es cierto, tenías 12 años cuando el actual presidente se robó las elecciones, tenías seis años cuando se pensó que habría un cambio en la política, en aquellos años que llegó Vicente Fox al poder, y en estos doce años de gobiernos panistas, te lo juro, nos ha ido peor.
Cuando yo tenía seis años (ahora tengo 36), mi padre que no estudió más que la secundaria, y mi madre que tenía un carrera comercial, con su sueldo de empleados podían mantener una casa en la ciudad y una casa en el puerto. Hoy es el día que conozco a muchos graduados con maestría que viven con sus padres, que no tienen Infonavit para comprarse una casa. Desde hace 20 años la única forma de prosperar es metiéndote a un partido político, desde abajo, yendo a robar casillas, a pegar mantas, a repartir volantes, y dependiendo de hijo de quien eres, a qué estás dispuesto, a besar culos o manos o pies, podrás acceder a un puesto en gobierno, a un escaño de poder en la maquinaria partidista. En los últimos años, desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988 - 1994), se crearon las leyes, y se pusieron los candados a la ley electoral para asentar en el poder a la partidocracia. Tus padres y amigos te dirán que tal o cual partido es el mejor, tú puedes conocerlos a todos. Este aliado con ese otro, aquel no deja que pase tal reforma hasta que ocurran las elecciones. Yucatán se entrega al Pri para que no se haga el voto por voto que exigía un candidato de izquierda.
Las alianzas embrutecieron la democracia, la asesinaron. Sólo se da el reparto del botín. Te dirán mil cosas, pero tienes que saber, que también tienes el derecho de construir tus propios sueños. Puedes mandarlos al diablo, puedes acudir a votar y anular tu voto, y mirar como con menos del 30 por ciento de una votación total, el país va a tener también un nuevo presidente municipal, un nuevo gobernador, un nuevo presidente de la república, y así, constatar la burla que hacen del pueblo mexicano. Te darás cuenta que en el país hay dos tipos de sociedad, la de la partidocracia, donde todo es dinero a montón, y la ciudadanía, endeudada y sobreviviendo, que en la ciudadanía hay dos tipos de ciudadanos, los partidistas en espera de algún hueso, que gritan y aplauden como focas, pendientes de sus ídolos electorales, y los apartidistas, reflexivos, críticos, y capaces de partirles la madre si nos encabronan.
Las elecciones en México es un juego que juegan solamente los partidistas. Por eso es que puedes ganar dinero pegándote a un partido político, o ganar personalidad siendo un consumado apartidista. Desde ahora no te olvides de que "A los gobiernos se les exige, nunca se les aplaude".
