Fuera de la ley ... Adán Echeverría
Lo divino mira a Dios, lo humano mira al hombre. Mi causa
no es divina ni humana, no es ni lo verdadero, ni lo bueno,
ni lo justo, ni lo libre, es lo mío, no es general, sino única,
como yo soy único.
Nada está por encima de mí.
Max Stirner
Cuando se grite abajo el rey, habría que gritar, con Max Stirner (1806 -1856), abajo la ley. Hay que volver a afirmar que el centro de toda reflexión, y aun de toda realidad, es el individuo. Decir con Stirner: Todo lo que me une a otros, o todo lo que tengo en común con otros, es sólo relativo respecto al carácter absoluto de "mi" unicidad.
Necesario es violentar el concepto de Familia como Institución que se ha querido determinar para alcahuetear al Estado. No es la familia el Núcleo de la sociedad, lo es el individuo. El individuo, el tú, el yo, el otro. Somos lo que miramos en el espejo, y el espejo nos roba la máscara cuando creemos que nadie nos ve. Él nos ve, nuestro yo muy personal, y es así como nos mostramos ante nosotros mismos en el sueño, y es en el sueño donde habita el ideal.
La teoría unicista es por donde se debe caminar cuando los caminos, todos, han sido copados por salteadores de la ideología. Años ha que no podemos soltarnos las amarras de una democracia ingente, inoperante, que no logra dar dos pasos en concordancia, por el Teatro de la Democracia que la partidocracia gobernante de México ha impuesto.
Ya Ricardo Flores Magón lo dijo y se lo llevó tatuado hasta la tumba, no solo hay que sacar a Porfirio Díaz, hay que botar todas las instituciones y sacudirlas, quitarles el polvo.
Hoy se aplica con México esas sentencias bíblicas de: Destruir México para reconstruirlo en Tres días. Hoy es necesario, no las crucifixiones sino, los discursos desde el cerro, porque en toda la Serranía es donde debe imperar la siembra de la palabra. La palabra nos hará libres, que no la descalificación del enemigo. No hay oportunidad más para crear mesas de diálogo. Esta es la Babel moderna, la Babel partidocrática de ellos en su nube y nosotros andando como topos, bajo la tierra, rasgando y rasgando.
No podemos detenernos ahora. Según Rousseau, es el pueblo, mediante la ratificación de la voluntad general, el único calificado para establecer las leyes que condicionan la asociación civil Sin embargo, en este país en quiebra, en bancarrota, los partidócratas han cerrado los caminos del diálogo, cambiando la Constitución, derogando y tachoneando prerrogativas y dejando estas certezas: Artículo 71. El derecho de iniciar leyes o decretos compete: I. Al Presidente de la República; II. A los Diputados y Senadores al Congreso de la Unión; y III. A las Legislaturas de los Estados.
Qué camino nos queda. Dirán los pacifistas que necesario es mandar nuestras propuestas a las casas de campaña. Conocer a nuestros diputados y hacerles llegar nuestras ideas. No. No tengo por qué buscarlos. Saturaron mi casa de su propaganda política, es tiempo de que se les haga ver que aquello de: que la nación me lo demande, que juran y rejuran, para luego reírse de nosotros en el banquete presupuestal, les tiene que pasar factura.
Necesario es que como individuos nos comprometamos con nosotros mismos. Busquemos educarnos, busquemos leer todo cuanto caiga en nuestros ojos, hagamos por escuchar diferentes puntos de vista. No nos detengamos enajenados ante el mundo avasallador que nos contiene. Es hora de tomar la hoz y cortar cabezas, no trigo, es hora de coger el martillo y romper cráneos y curules, no golpear el Yunque. Es hora de que la voz vuele por los cielos.
Es hora de la siembra de ideas, es hora de la lluvia emocional de nuestros corazones. Es hora de decirles ¡basta! Escupirles, jalarles el cabello, abrirles el corazón y pisoteárselo. Es hora de que uno les de la espalda a los truhanes de los partidos políticos. Es hora de abandonar la militancia partidista. Detenerse sobre el césped y pensar en lo que somos, en lo que queremos, en cuál es nuestra búsqueda personal
Yo le digo al guarda espalda, deja que se cuide solo, ya está grande.
Yo le digo al sicario, pa que cobras por matar, mejor mata al que te paga.
Yo le digo a la comunidad, de lo que hay, toma, de lo que ves, agarra, y cuídate la espalda, vigila que no te toquen a ti, vigila que nadie sepa lo que haces, ni tu izquierda ni tu derecha.
Yo les digo a todos, es hora de la desobediencia nacional. No votar, anular el voto. Es hora de exigir, exigirse a sí mismo y exigir a los otros.
Yo les grito a todos, hora es ya de que los Nuevos Ricos le teman al servicio público, porque les espera la horca, la hoguera. El ¡Haz patria mata un diputado! implica ese grito. Implica detenerse antes de tachar una boleta. Implica no salirse de una dependencia pública si no se nos atiende. Implica obligar a los magistrados a que me digan dónde está el cadáver de mi hija, implica que me expliquen porque hay balaceras, por qué mis hijos del kinder tienen que realizar un programa Por si las balaceras, implica revisión de curules, pase de lista ciudadano en San Lázaro, implica exigir la desaparición de las plurinominales. Implica abandonar militancias partidistas.
El ¡Haz patria mata un diputado! implica razonar personalmente, de manera unicista, en tu propio egoísmo, sobre el hecho de que tienes una nueva oportunidad. Que ser mexicano es exigirse saber que en este país no existen los puestos nobiliarios, implica reconocerse iguales que el presidente de la república, reconocerse igual al magistrado, implica decirle Señor al hombre de edad, respetar las canas que no el puesto.
Un día me contó mi tío de profesión albañil, que un chamaco de 30 años del magisterio burocrático lo contrató; mi tío lo conocía desde la infancia, y se dirigió a él con la confianza de conocer de toda la vida a sus padres: ¡Oye Pepe!, y el tipo de 30 años le respondió: Como qué Pepe, más respeto, no somos iguales. Mi tío entonces se detuvo, bajó de su escalera y le dijo: claro que no somos iguales, tú eres Pepe y yo, a mis 60 años soy Don Chelo, no Chelo, no me vengas a pedir a mi respeto si tú no me respetas.
Y de eso se trata. No por tener un puesto en el gobierno eres alguien, eres menos si acaso, porque eres servidumbre, pero como la servidumbre es digna de mi mayor respeto, no te sientas mal, mas te querremos si nos sirves adecuadamente, que para eso estás. El respeto señores, se gana, no se mama.
Yo les invito a todos a reflexionar sobre sí mismos. La partidocracia es el freno para México. Abandonen la militancia partidista. Eviten a los partidócratas, como se debe, en las elecciones. Anulen su voto. Asistan pero anulen. Que sepan de una buena vez, los partidócratas, que solo gobiernan con una minoría, sus malditos militantes, sus empleaduchos serviles, esos pobres gatos que siguen línea, y dura línea, por un hueso.
Pero que los demás, nosotros, los Pobres Asalariados, somos libres. Tenemos la palabra, tenemos la voluntad, tenemos la fuerza que nos da nuestra individualidad, y que cada quien por sí mismo está convencido de escupirles a la cara, de quemarlos en la hoguera, de lanzarlos a la horca y al olvido.
Esta es la Resistencia 2012, que nos quede claro. Jamás la palabra será vencida, jamás seremos vencidos ni doblegados. Ustedes partidócratas, es hora de que se ajusten el cinturón ante la gran mayoría de individuos, pensantes y exigentes en que nos hemos convertido ya.
