Los recuerdos y las ilusiones ... Adán Echeverría
Hace poco menos de una semana asistí a una plática sobre el divorcio. Uno de los requisitos para poder continuar el proceso para llevar a cabo el divorcio voluntario en la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia. La psicóloga que nos atendió, a nosotros y a 18 parejas más, se portó de una manera excelente, como todo el personal de esa dependencia. En primer lugar nos felicitó a todos por pensar en nuestros hijos, -todas las parejas tenían hijos-, ya que, en sus palabras, es el amor por nuestros hijos lo que nos ha hecho creer que lo mejor para ellos y para nosotros es evitar los continuos enfrentamientos en que hemos caído, y que la idea de NO lastimarlos es una de las principales razones que nos hacen tomar esta decisión: "existen ex esposos, ex parejas, ex suegros, ex cuñados pero NUNCA Ex Papás". Y aclaró con total razón: si ustedes decidieron separarse para la tranquilidad de sus hijos, para evitar que los vean discutir, pelear, lastimarse unos a los otros, tienen que entender que ahora que están separados, deben hacer lo posible por NO pelear, porque si lo hicieran y frente a ellos, ¿cuál sería la necesidad de estar separados si nada ha cambiado para la percepción de sus hijos? Si han podido tomar la decisión de, ahora, ponerse de acuerdo en que lo mejor para sus hijos es vivir separados, por las razones que fueran, necesario es que tengan la capacidad de lograr acuerdos en todos los planes que conciernan a sus hijos. Es por eso, ya que todos son jóvenes aún, que piensen, y reconozcan que ambos, tendrán la oportunidad de volver a formar una pareja, y que lo mejor será: ser cordiales con las nuevas parejas de sus ex esposos. Y por ello, el diálogo, los acuerdos, la capacidad de entenderse debe estar siempre presente. No será fácil, pero deben lograr siempre pensar en lo mejor para sus hijos. Ellos, ya de por sí, al verlos separados, deberán atravesar por ciertas actitudes, pensamientos, y ustedes deben lograr No pasarles las responsabilidades de los actos y desacuerdos que entre ustedes ocurran. Si a ustedes les es difícil lograr la tranquilidad, imagínense lo difícil que puede ser para ellos. Es ahora cuando el amor por sus hijos, ese que sintieron a la hora de desearlos, a la hora de ilusionarse por el embarazo, por verlos nacer, caminar, por jugar con ellos, debe ser el motor para hacer el mas grande esfuerzo por caminar en el respeto para con sus ex parejas.
En verdad que no tengo más que agradecer al departamento de psicología de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia de Yucatán, ya que la labor que ellos desarrollan en bien de los niños de las parejas que estamos atravesando un divorcio, es de un interés real por la salud emocional de los pequeños, y por influir en un proceso mucho más inteligente.
Uno no decide unirse a otra persona con el pensamiento, total luego, si no funciona, nos separamos, total, los hijos siempre los voy a querer, sino que siempre piensa que todo será luchar por seguir adelante con esa relación, pero es real que las cosas nunca son como uno las plantea al principio.
No nos queda más que ser lo suficientemente responsable para contener nuestros rencores y rumiarlos en la intimidad. Lo que nuestra ex pareja haga ahora con su vida, jamás dejará de importarnos, mienten los necios que digan lo contrario, pero lo que sí es una verdad es que nada podemos hacer mas que desearles lo mejor, quererlos en silencio, mirar por entregarles, en una relación que se extenderá hasta la muerte, ya que por compartir hijos, que llevan nuestros apellidos en su nombre, en su vida, en sus genes, jamás dejarán de ser parte de nuestra vida.
Yo me reconozco un tipo difícil de tratar, un ser huraño, gruñón, terriblemente estúpido para poder lograr una relación de pareja. Pero tampoco es necesario dramatizar con el hecho de que uno no puede rehacer su vida, y contener esos egos, que no son más que escollos para la felicidad. Quiero mucho a la madre de mis hijos, adoro a mis niños, y soy enormemente feliz con la mujer que el día de hoy comparte mis humores, alegrías, victorias y tristezas. Mi responsabilidad está en la felicidad de mis hijos, la comprensión y el respeto, así como el amor hacia mi mujer, y en el respeto, el cariño y la cordialidad para con la madre de mis pequeños. Claro que no me equivoqué al haberla elegido en su momento. Es la mejor madre para mis niños, fue una gran compañera, y de mi depende no romper con esa armonía, que el destino hoy me pone en frente. Y para mi vida, ahí está el respetarme para ser ejemplo de mis niños, el quererlos y cuidarlos por que los amo terriblemente y más allá de toda vida, y en el rehacer mi felicidad al lado de la mujer que me brinda, hoy en día, la oportunidad de querer de nuevo y creer otra vez en el amor de una pareja.
Como me dijo el abogado que lleva hoy mi caso en la Procuraduría: para realizar el trámite en esta dependencia tienen ambos que querer ponerse de acuerdo, porque acá, perdonen si soy duro, ustedes no nos interesan más que sus hijos. Por eso existe acá un procedimiento: se firma un acuerdo de separación, luego se toma una plática sobre el divorcio, y posteriormente se realiza el divorcio, pero todo en un plano de armonía y acuerdo mutuo. Tarda unos meses, pero sabemos por experiencia que es lo mejor para niños y padres. Si ustedes quieren todo más rápido, pueden ir a cualquier juzgado y demandarse y lastimarse y hacer sufrir a los niños. Y aun en casos como esos, acá ofrecemos terapia para ustedes y los pequeños.
Ante esto, ni hablar, hay que poner los pies en la tierra. La separación, junto con el divorcio es un proceso duro, difícil, de enfrentamiento, que mucho tiene que ver con VANIDAD: ¿por qué prefirió a otra persona que a mi? ¿porqué no quiere atender a sus hijos? ¿para qué le doy dinero, tiene otro, que el otro la mantenga? ¿para qué le daré mas dinero del que el juez me indique, ni madre, si le doy, lo usará para putear solamente?
Todas preguntas que nos hacemos desde el rencor, el odio, la vanidad, las vengancitas. Alto, cuidado con meterse en estos vericuetos mentales de los que nunca se saldrá limpio, siempre es el alma de todos los involucrados la que sufre.
Como nos dijo la psicóloga, ya de por sí, con el hecho de la separación los niños podrán padecer ciertos desajustes emocionales que les causen sueño, dolor de cabeza, retrocesos de actitudes infantiles, todos para decir: Hey papá, hey mamá, yo igual siento mucho lo que nos está pasando.
Y ese "nos" es en el que debemos de pensar, ya que no se trata de dos, sino de toda la familia que sufre un cambio. Es por eso que uno no debe alarmarse de que otra persona llegue a la vida de nuestras ex parejas, al contrario, habrá que pensar en la inteligencia de aquella mujer u hombre que nosotros mismos asumimos como pareja y aclarar: si yo me considero un tipo bueno, y ella me eligió en su momento, ¿por qué ahora elegiría mal?
