Enamorarse
Y la distancia no pudo detenernos. Esas montañas de indecencia, esas lúgubres espadas enraizadas en el costillar. El humo de los cuerpos. La silinquietud en que desfallecieron tantas veces nuestros propios cerdos. Entre esos pedazos de emoción con que nos disculpamos. A veces, detenidos en el firmamento. Tú en aquella orilla, yo encimado sobre los árboles de eucalipto. Siempre las hojas escondiendo la mirada. Siempre el sol despellejándonos la sarna. Porque ante todas las distancias y esos cuerpos en que quise olvidarme de tu nombre, la palabra Secreto inundó mi voluntad de cuervo en remolino. Porque nada hay en este clima de violencias, ni siquiera la metralla del narco, ni la pobre educación que camina por mi patria, ni la piratería en que nos hicimos tantas veces fiesta. Nada pudo reconciliar los nubarrones, y a pesar de los años, de los catorce años de caminarnos juntos la honra, de destruirnos cada vez un poco más, tú con tu calidez intensa, yo con el colmillo siempre ensangrentado, ni así, con el golpe de tu puño sobre mi esperanto, ni el golpe de tu luz sobre mi encarnecido silencio, pudimos separarnos la vejiga de los labios. Porque seguiré tu rastro, ese rastro tan tuyo de orines azulosos, espumosos orines en que te vas vaciando sobre mi cráneo, esos líquidos tuyos en que siempre permanezco en el ahogo, disparándote mi sorna, brincando siempre sobre tus heridas, y tú, magnificiente, permanece en la cabecera de mi cama, mirándome morir tan solo, mirándome morir de poco a poco, como si ya no hubiera martillos con que acariciarme la piel, y los vidrios de tus uñas no pudieran más que sangrarme los días de amor en que siempre me he evitado; porque soy el lobo de tu carne, y siempre he de amanecer en la boca del grito, esperando que tú al fin me brindes la caricia detrás de las orejas, que me digas lentamente: - Shhhh, ya mi pequeño hombre lobo, shhh, descanza de las brujas mi querido hombre ave, shhhh, que la muerte la tengo acá, preparada sobre tu garganta, shhhh, adancito, ya no vendrán nuevos mares a revolucionarte el cuerpo.
