Emo-ticones, Emo-suicidas y Emo-no mames
La raza blanca la raza negra la raza roja la raza amarilla
yo sólo conozco la raza violeta y la raza verde y la raza de tu lengua que descifra el agua y el fuego
Enrique Molina
Qué nos quiere contar el mundo ahora sobre las juventudes. Qué queremos mirar cuando nos detenemos ante el espejo, si la misma imagen se acerca, nos toma de los hombros, cruza su brazo sobre nuestro cuello, se sale, da vuelta a nuestro alrededor, nos arregla el fleco, nos ajusta bien los jeans, checa los dibujos correctos en la piel, esos emocionantes y lúdicos tatuajes a que jugamos con nuestro ser, nuestra lengua. Qué es eso que queremos gritar cuando salimos por las calles. En que materia nos hemos convertido, material publicitaria, material inaudita para alguna estadística, para un reportaje de Pablo en Ventana 22. ¿Eso es todo? Eso es todo. Así ha surgido de nuevo la sangre hacia nuestro cerebro.
No sé si soy demasiado viejo a mis 33 años, o si mi poemario sobre el suicidio es tan obsoleto. Si mis depresiones tan dulces, tan tiernitas, tan violentas depresiones no me dejan de arañar los ojos. Pero lo que está pasando es increíblemente insulso. Uno llega a pensar: no puede ser, qué se necesita en México para que los jóvenes sean personas de intenciones más altas que su propia estructura que los antecede.
Me resistí mucho a desarrollar este texto, no quería tocar el tema de los Emos, de los Elfos claro, es tan andrógino y rica la bisexualidad. Pero de los Emos, vaya, lo que tiene uno que ver. Y no quiero sentir que estoy atacando alguna forma de manifestarse, como no me he decidido nunca a atacar a los darketos, o a los punketos, o a los *etos que sean, la cuestión es, léanse… dark-etos, punk-etos, o los mismo emos (emotional hardcore). No importa la música que escuchen, ni la moda que quieran seguir, ni su mentalidad a favor del suicidio, la bisexualidad, etc, todo eso que los medios anda tranzando por ahí. Lo triste del caso es que sean jóvenes perdiendo su tiempo en megamarchas o enfrentamientos con: otros jóvenes. Pero no Mamen. En vez de gastarse el espíritu en rollos de Anti emos, pónganse el cincho apretado y sean Anti pendejos cuando se miren consigo mismo y de frente.
Ya lo decía por ahí algún ensayo, que esta genración a
De por sí odio las marchas, y no por el tránsito, deberían mirarse desde la esquina pasar gritando: Emos, emos, emos… carajo, como si gritaran Goya Goya Goya, o voto x voto. No se detienen a pensar en lo triste que es escuchar a un pendejo líder político decir: mi gente no irá al mitín, la gente de López Obrador no irá a la toma de, cualquier cosa. Escuchen, lean lo que digo: dicen Mi Gente, Mi Masa, ¿eso son tan sólo?
Cuando miré de frente a Marcos, luego de dos hora de traslado con los ojos vendados, lo ví leyendo mis papeles. - Sociólogo eh, Facultad de Filosofía, algunos ensayos y libros publicados, ahora dime ¿qué carajos haces acá en la selva? Tu lucha está ahí en la ciudad, en el frente de batalla para impedir que haya menos mediocres en el mundo, para intentar que más gente se de cuenta de las cosas, has tu guerrilla ahí entre los tuyos, no vengas a esconderte entre la selva, acá no nos sirves.
- Y lo dices tú, que te escondes en el pasamontañas- pensé indignado. Ya en la universidad me di cuenta que tenía razón. Los veo a ustedes, emos, darketos, diversos en sí, marchando hacia el hemiciclo a Juárez, hacia Los Pinos, hacia el Ángel, y es la misma pinche historia. Marchar y marchar, diría la mamá elefanta del Libro de la Selva (versión Disney). ¿Por esta gente habría que hacer una revolución?, ¿voy a tirarle bala a un presidente corrupto por un cabrón que se dice a si mismo: Anti emo?, ¿por un cabrón que dice: déjenos estar tristes, por unos cabrones que dicen: Eso no es cultura, eso no es cultura? No mis amados, la verdad es que prefiero luchar por los iguanos, o por las cucarachas, hacer experimentos con humanos que no se valoran y arrancarles las tripas, devorármelos. Uno tiene que decir: tenía razón la Mataviejitas, tenía razón Caro Quintero... para qué preocuparse por la gente, si son eso nada más: Gente, sin personalidad. Me encantaría mirar las juventudes, educándose a sí mismas, luchando contra la miseria, exigiendo realidades a los gobernantes. Impidiendo las votaciones debido a que son un circo, un acto más del Teatro de la Democracia que se vive en México.
Qué hacer con esta juventud. ¿En serio ya nos derrotó el sistema? En el documental de ventana 22 gritaba un Anti emo: Eso no es cultura, eso no es cultura, y parodiando a Poncio Pilatos: ¿Qué es la cultura? Seguramente no lo que señala el CONACULTA, en serio que no.
-Es mi afán de ser diferente, y por eso nos odian, porque somos distintos…. Y luego, para qué el plural, es una idiotez; cuál diferencia si todos andan iguales. Si hablamos de que todos se vestirán exactamente iguales, completamente idénticos, ahhh, por ahí ya hay algo. La masificación como una forma de expresarse, pero señores, cuando algo será nuestro completamente, original, nacido de nuestros adentros. El rock no es lo nuestro, y lo dice alguien que ama el metal. No es lo nuestro y en serio, a los cabrones de AC DC seguramente les vale madre lo que yo piense de ellos. Y estoy más seguro que no han leído alguno de mis libros y que no lo harán.
La palabra es lo único que nos queda, pero esa que va más allá de: ¡Chinguen a su madreee! Esa palabra que uno tiene dentro y que debe buscar, debe hacer salir, esa voz que debe uno encontrar para tener conciencia de lo que se es. Me encantan las manifestaciones de toda índole, no estoy de acuerdo en enfrentamientos entre grupos sociales ni sectarios, ni mucho menos. La lucha que más respeto es en contra de los gobiernos. Mucho más sobre gobiernos como el nuestro, que no libera las drogas, que empobrece a muchos, enriquece a pocos. Este gobierno que no le importa la educación de las juventudes, que no les interesa si son emos, chemos, memos, ni mucho menos. Los metaleros saben de eso, lo han sentido ya en su carne, y sobreviven. Considero que deben comportarse como el hermano mayor, y dejar al mundo expresarse como les venga en gana. El golpe no es entre nosotros, sino contra mantener a tanto pinche diputado inservible para el desarrollo del país. Repito mi sentencia: ¡Has patria, mata a un diputado!
Me quedo con la frase de Pedro Infante: Yo soy quien soy, y no me parezco a naiden...

Tonatiuh Catalá dijo
Adán, no esperaba menos de ti en esta entrada; muy bien. Pero no soy partidario de matar a nadie para hacer una patria, nisiquiera a un diputado. Al menos, no por esas razones. Recuerdalo compañero: No se puede hacer la Patria matando a nadie. La patria se hace en la confrontación, en la entrega, en la disparidad, y en la construcción de un mundo que se sabe heterogéneo y donde se respetan sus diferencias culturales y en donde se celebran sus coincidencias morales.
Un saludo
2 Abril 2008 | 08:35 PM