Desde cuándo
Desde cuándo, me pregunto, por trabajar en la burocracia, uno dejar de ser ciudadano. Resulta que la paranoia infecta los cerebros, y los directores o las directrices, van equilibrando sus miedos de ser amigos de... parientes de... pero la situación es sencilla. Siempre habrá alguien que diga soy más que, soy menos qué... que con su pan los entierren.
No es sorpresa los empantanados atavismos que actualmente vive el PRD, el partido del que Sauri Bazán, tantas veces dijo, Renuncio-No renuncio, ni con la luna, ni con el Sol (azteca), el caso es que candidato a diputado por el PT, fundador (según) del PSUM, trabajador del ICY por el PAN, y sigue su permanencia por el PRI. Todo un alebrije electoral, de tantos colores vestiremos a los muertos.
Pero el poema sigue, el poeta lucha y la moneda sigue aún sin circular.
Como lo dije desde mayo de 2007, al conocerse el resultado de las elecciones en Yucatán, me preguntaban, entonces eres del Verde, del PAN, del PRI, y la respuesta es:
Soy del pueblo, y el gobierno en el poder, o el partido en el poder, siempre será mi opuesto. Por estar acá, como CIUDADANO, uno puede volverse crítico de las funciones que quieran enmendarnos los politiquitos, o la alta burocracia, jefes, directores e incluso secretarios de estado (sí, todos con minúsculas). Lo que es cierto, es que de un gobierno priísta que creció de nuevo en 2007, debido a las tremendas tranzas de Patricio Patrón Laviada, uno se espera decir: Coño, no creo que nos vaya peor, pero así es mis compas, nos va peor que ahora uno tiene que decir, al menos desde esta Secretaría, pues los que se fueron no estaban tan jodidos, imaginen lo que tiene uno que andar diciendo.
Y no es retractarse, pero es que cuesta ponerse la camiseta. A mi no me paga la Gobernadora, ni el Secretario, ni los directores, y YO no trabajo para ellos. Trabajo para el pueblo, trabajo pensando en qué carajo mundo le pienso dejar a mis críos. Por eso soy biólogo, por eso me rompo la madre para pensar en como sacar adelante estos programas de conservación de las especies, pero luego de más de cinco meses de trabajo, no más nos deben 3 meses de viáticos... y qué risa nos dan esas paranoias de decir... no lo sé, pero al menos como director, es más difícil que yo caiga a que caigan ustedes.
No es de risa. Así mis compas, dramitas y dramitas que con dramamine se pueden solucionar. Habría que ser algún tipo de pensador menos empobrecido para mirar la vida desde otra distancia que no sea lo que mide un billete.
Pero el poeta sobrevive, el poeta grita, el poeta podrá ser despedido de la burocracia, y es entonces cuando uno dirá: Bah, a mi no me lo cuentan, a mi ningún partido me la cuenta de nuevo.
