Porque a veces suelo ser cursi
Nací en 1975, un día del cual no tengo ya el recuerdo. No estuve involucrado en el momento de mi concepción, y no puedo saber si además de la eyaculación que me brindó la mitad de mi genoma, mi madre pudo recibir el regalo de un orgasmo, de no haber sucedido, imagino que mi concepción empezó con la tristeza. Sin embargo, quiero creer en la felicidad ilusoria de los amores, esas utopías en las que la sociedad nos ha involucrado.
El recuerdo mas antiguo es cuando paseaba en carro con la familia y me dijeron:
- En esa escuela vas a estudiar –y fui feliz, lo sé, recuerdo que fui feliz en ese instante; empezaba el maternal, antes de entrar al jardín de niños, tendría tres años quizá.
Vino el día de escuela y seguía feliz, y cuando mamá me dejó en la reja, comencé a llorar. Regresó por mí, a eso de las once de la mañana y seguía llorando. Luego vino la guardería del niño huérfano.
Mi madre era secretaria particular de la esposa del gobernador del estado, y pudo meternos a mi y a mis hermanos en esa guardería, le quedaba cerca del trabajo, supongo. Ahí vi la tristeza de los niños huérfanos por vez primera, a mi alrededor se sentaban a comer niños discapacitados, con algún síndrome mental, y los sin padre, niños de la calle y mis hermanos.
Se que desde que iba a la primaria tengo llave de mi casa. Que cuando llegaba de la escuela iba por la vecina para que me sirviera la comida, ella esperaba que yo comiera y luego se iba a su casa y me dejaba solo para que hiciera las tareas. Era muy aplicado en la primaria. Es divertido pensar que desde ese tiempo tuve que presentar examen para entrar a una escuela, tenía yo cinco años. Del jardín de niños solo cursé un año. En él viene a mi memoria que empujé a un niño por la resbaladilla, ya que estaba molestando a una niña más chica, y lo empujé para que dejara de molestarla.
Mis hermanos entraron a la primaria cerca de la casa, así que era fácil, según mis padres, que yo comenzara la instrucción primaria, pero como contaba con cinco años debí demostrar que era un niño capacitado para ese nivel, y lo fui, presenté examen de admisión y pasé; eso me hizo siempre estar adelantado en la instrucción. Entré de once a la secundaria, de catorce a la prepa, comencé a sentirme universitario desde los diecisiete.
Los primeros años de primaria me recuerdo algo violento, no se como fue pero un día mi hermano mayor me quitó de las manos a un chico que ya estaba a punto de estrangular. Lo cierto es que entonces dejé de ser violento, años después eso volvería a mí, pero después del suceso me dediqué a estudiar tan solo.
Estaba en segundo grado, cuando entré al cuarto, el mismo niño, ya mas crecido me buscó pleito de nuevo, y entonces opté por la humillación de que dijera que era cobarde. No importó lo sé. Entonces había una fijación ya en mí, por una niña de nombre Wendy; cuando acabó el fin de curso renuncié al diploma por aprovechamiento con tal de que ella no llorara, le había ganado en promedio y eso la había destrozado, así que decidí hacerla feliz y dejar que ella se llevara los honores. Yo ya tenía el diploma de segundo grado y no necesitaba esos halagos en mi vida, no me importaban, como creo que aún hoy no me importan.
Como todos los niños, los adultos nos hacían hacer ridiculeces para divertirlos, y yo me pintaba solo para complacerlos. Entonces el amor por mi madre me mantenía en la confusión total, era mi adoración, lo es hoy a mis 31, pero las cosas han cambiado y soy más juicioso que en aquel entonces. Le escribía poemas, acrósticos, y le hacía muchas tarjetas para halagarla.

Oskar Moska dijo
Con razón estás tan enamorado de las féminas.
7 Noviembre 2007 | 03:19 AM