Los factores del triunfo ivonnista ... Por Víctor Salas
Amanece Mérida, la de Yucatán, y me encantó leer esta opinión publicada en el Por Esto!
| Los factores del triunfo ivonnista | |
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| martes, 29 de mayo de 2007 | |
He dejado que la emoción se sedimentara para hacer este trabajo. Antes, me hubiera ganado el sentimiento, la emoción que a veces se desborda ante lo que impacta mi sensibilidad social. Han transcurrido nueve días desde del triunfo de Ivonne Ortega y la pregunta sigue siendo la misma: ¿A qué se debió esta inobjetable recuperación priísta? Me surgen cinco relaciones de poder y contrapoder: 1) Factor Patricio; 2) Factor Ana Rosa; 3) Factor Ivonne; 4) Factor POR ESTO! y 5) Factor Social. Patricio Patrón Laviada llegó a palacio para desatender a la sociedad y asumir únicamente asuntos relacionados con sus intereses particulares. Para no entretenerse en la problemática de los diversos rubros de la administración pública, repartió cargos con la consigna de que los problemas no llegaran al domicilio gubernamental. En ese sentido actuó cada responsable de área. En cultura, las demandas eran atendidas (?) por las empleadas del director y nunca tenían resolución y tampoco se tenía la posibilidad de ser recibido por el gobernador para que escuchara una queja, al menos. Así se comportaba aquel que decía que “gobernaba para todos los yucatecos”. Las denuncias e inconformidades artísticas nunca fueron preocupación de Patricio. ¡Jamás prestó atención a ellas! Le parecía que Domingo Rodríguez Semerena lo estaba haciendo bien. El ex Diario de Yucatán mantenía una docilidad tan servicial que no daba curso a las voces de protesta. Esta trinidad: gobernante, director y medio de comunicación, olvidaron que los artistas afectados tenían compañías artísticas que significaban decenas de personas, que tenían escuelas que significaban más personas y que cada uno de esos integrantes significaban novios, amigos y familiares que eran testigos del trato que se le daba a los artistas yucatecos. Cada artista arrastró a decenas de personas a las urnas para votar por Ivonne. Lo sucedido en el arte se repitió en cada área del quehacer social. Ana Rosa Payán puso al descubierto ante la colectividad panista lo que era del dominio público y no era aceptado por militantes y dirigentes de ese partido al que muchos de sus afiliados consideraban baluarte de pulcritud y rectitud. La decisión de la Payán mostró el organismo enfermo que era el PAN, y los gobernantes surgidos de ese instituto político. Ana Rosa hizo luz en la sociedad que expresaba: “¿ya lo viste, yo te lo decía...?” Esa expresión corrió como un huracán por la ciudad. Ana Rosa provocó que la sociedad se distanciara del PAN, de Patricio, sus hermanos y del tío Roberto, y en esa medida, Ivonne Ortega iba creciendo como una verdadera primavera política. Frente a ella fructificaban multitudes de jóvenes que la vitoreaban. Ella crecía y crecía ante la desesperación de sus adversarios. Sin el POR ESTO!, el triunfo de Ivonne se antoja imposible. El periodismo que ha desarrollado este rotativo ha quitado influencia definitiva al ex Diario de Yucatán, y lo podemos comprobar con el poco efecto que tuvo la guerra sucia que se publicitó en ese medio. En muchos sentidos, POR ESTO! rompió el efecto del diazepán que parecía que les daban a los priístas en el IPEPAC y puso en alerta a toda la estructura de campaña de Ivonne Ortega para que la estrategia que se había implementado en cada casilla de parte de los panistas no se llevara a cabo. POR ESTO! fue el vehículo que impidió que la democracia fuera mangoneada y alterada. La sociedad calló. Con esa actitud social, Patricio y sus cercanos creían que tenían a todos en la bolsa. No había manifestaciones callejeras ni alteraciones del orden público y las relaciones con el rotativo oficial del gobernante, todo parecía que marchaba viento en popa. Patricio se olvidó que los yucatecos no matan, pero dejan morir. De acuerdo a eso, los yucatecos no mataron al gobierno, lo dejaron extenuarse para que muriera en las urnas. El lunes 21 de mayo fue extraordinario. El júbilo popular se manifestaba de distintos modos. Algunos decían: “Gracias a Dios que lo conseguimos”, otros se abrazaban en la calle y se felicitaban como si cada uno hubiera sido elegido gobernador por el otro. Los brincos, el dedo pulgar levantado por doquier, el señor de la bicicleta que venía tocando el timbre de su vehículo para que miráramos una cartulina en la que había escrito: “tan-tan-tan, IVONNE para YUCATAN”. Eran distintos rostros de la misma felicidad. Cada uno de nosotros sentimos como si nos hubieran quitado una pesada losa de la espalda. ¡Vaya!, era como si celebráramos la caída de una dictadura o la del muro de Berlín. Estamos libres de Domingo Rodríguez, de Raquel Araujo Madera y tanta gente que no hizo más que abultar, quincenalmente, sus carteras con el dinero de los yucatecos que fuimos desplazados durante seis largos, larguísimos años de nuestros espacios naturales. |
Se agradece a Víctor Salas su constancia y su valor...



