Como siempre... leyendo te encontré
El calor era terrible el día de ayer. El calor de mi cuerpo, de mi sexo, de mis pulmones, y del cigarrillo que jamás me abandona. Con esa misma sensación creciéndome en el alma Gerbasi me habló quedo al oído, y me susurro unos versos, que, en complicidad, él había escrito para alguien que amaba, con ese cariño filiar que nos circunda... y que a mi me despertaron las lágrimas de ternura por mi camarada de Hermosillo: María Antonieta Mendívil, tomé el teléfono y le marqué (bendito el 045 que tanto nos acerca)... para leerle esos versos del venezolano:
Pero qué bella eres Marianne,
¡pero qué bella!
¡Qué bella eres!
Cuando veo tu retrato
me siento alegre
como un delfín
que salta, salta entre las olas del mar.
Marianne, verás qué bello es el mar.
Vé a verlo cuando sale el sol
del horizonte
entre los saltos de los delfines.
Vé a ver el mar (Marian)
y viaja siempre
en mis veleros
que pasan por el sol del amanecer.
La palabra entre paréntesis es mía, es un texto tomado de una Antología de Vicente Gerbasi, en que el poeta le habla a una de sus nietas... Yo lo pongo acá a su consideración, rindiendo homenaje a la inteligente e inigualable Marian... nuestra propia Marian...
¿Qué hacer con un poema de esta magnitud?
Uno vuelve a sentir esas necesidades de sacarlo todo. Y es que hemos ido de los subjetivo del adolescente que se quere expresar (El Ropero del suicida, Delirios de hombre ave), las preocupaciones sociales (Delirios de hombre ave, Xenankó), las búsquedas (La confusión creciente de la alcantarilla), hasta el desengaño amoroso, la pasión, el ardiente deseo, el odio, la venganza de mis más recientes versos. Olvidado todo. Renaciendo en estas cenizas de su nombre (SU inabordable nombre que todo me lo ha impuesto), seguimos a la aventura poética dulcificados por versos como los de Gerbasi. Qué bien me ha hecho leer Paraíso perdido de Milton, y ahora a Gerbasi. Su texto Amanecer, como he dejado escrito, y estos versos, y en general toda su obra. Qué no puedo apuntarlo como de mis mas viscerales y perfectos gustos, pero como dicen por ahí: todo tiene su momento de lectura.
Recuerdo mis iniciaciones: Piedra de sol, de Octavio Paz, me sacó volando de la Biblioteca universitaria, y por muchos meses no pude dejar de pensar con esos ritmos que me daban sus versos. Adelante conocí a Sabines, y encontré tantas cosas gratas en el poeta: Adán y Eva, su poemario me salvó de las guerras de mi alma. Luego vino Baudelaire, vino Vallejo, Pizarnik, Neruda,Girondo, López Velardey todo se resolvió para mi con Enrique Molina.... cómo extraño esos apuntes, cómo extraño esa pequeña plaquete universitaria que me regaló alguna vez mi adorada Josefina. Ni hablar. La poesía dio sus vuelcos y sus brincos. He pensado en lo basuriento que son mis alcances líricos, mis pensamientos románticos, mis surrealismos vitales, y nada me alcanza, nada me complace. Algunos dicen: Pero cómo le publican a Echeverría esos poemas. Algunos más: leí un poema y dije, que mal poema, y luego me di cuenta que era tuyo, ten, te regalo la revista. Y en ocasiones: Me gustaron tus recientes poemas, antes no me gustaban te lo aclaro, pero esto último si me deja cosas, y están muy bien.....
Qué puede decir de santo un vagabundo... es lo que me pregunto. Y ni hablar. Gerbasi me trae ahora un sentimiento de tranquilidad, de ternura, de tristeza, de encantamiento... y eso, se agradece... No todo será seguir siempre en este "inconsciente colectivo" en que nos situamos, ya lo ha dicho Jung... tenemos que mirar más allá de estos arquetipos... Me dispongo a esa misma esencia... Y les dejo como reflexión esta línea de Flaubert:
"un verso bello que no significa nada es superior a un verso menos bello que significa alguna cosa"


Carla dijo
He leido muchos poemas, versos, odas, etc. nunca recordare tal vez su autor o su nombre, pero si significa algo lo recuerdo y si es solo bello, muere en el mismo instante en que he terminado de leerlo.
Sin embargo, de todos los que he llegado a conocer, el que más me impresionó; fue uno de un hombre que renegaba de dios por haberle arrebatado a su amada y se transformó en un rebelde de él y llega al punto de ni siquiera nombrarle y un dia le escribe con un dejo de orgullo:
"Es por eso que ahora que te nombro,
las palabras me salen dolorosas y amargas,
por que siento que vaga su recuerdo en las sombras;
y la pena se ahonda y el camino se alarga"
Esa es sin duda la parte que mas me ha llegado.
Si tus poemas son tan revueltos como tu propia persona reflejada en este blog, habria que leerlos con cierta predispocisión y mente para poder sentirlo.
CARLA.
29 Abril 2007 | 11:28 PM