Lameremos nuevamente
En este viaje ficticio de las emociones. Ella se va, ella regresa, como el tobogán que se presiente. ¿Qué significa amar a los 32 años? ¿Existe esa posibilidad? Sin pretender que el amor sea una fantasía plena, pero no por eso dejar de sentir. El placer viene a mi cuerpo, con esa paz maldita de la pasión impuesta. Todas las que te dejan comienzan a pensar en el suicidio, y esto es un lugar común de mi soberbia. Conozco de mis propios demonios como para enfrentarme a los de los demás. Te odio, odio a Dios, odio tu nombre pero quisiera que estuvieras acá ahora y me abrazaras. Y aquellas dicen: machismo recalcitrante, sólo hablas de las chicas que te han dejado. ¿56? ¿diez en serio? Todas en serio. Todas piel y remolinos. Todas untándome la culpa. ¿Qué es la culpa sino la falta de descreímiento? No te pertenecen mis fotos, porque no soy exhibicionista. Y te espero. No quería que te alejaras. Bebé, nunca me alejaré a menos que tú me lo pidas. Entiendo las señales más que otro cualquiera. Pienso y distingo. Estoy al borde y bordeable como el amanecer. Mírame que soy este gusano de siempre. Contigo like a worm le dediqué a Eifi alguna vez. Pero ya Mary me pide de nuevo que arranque mis dedicatorias a otras mujeres. Yo nunca pude aceptar que me contaras de ellas, de esas otras que siempre te calcinan el pensamiento.

Soy feliz ahora, me siento tranquila, sólo no te alejes. Ya en Bulbo TV he dejado tu historia. La he dejado igual en la revista Destiempos, todo como lo supuse, esa revelación que sólo a ti misma te escondías. Henos acá, en paz y platicando. Acércame la fruta, acércame el vino. He tomado de aquel veneno y mi estómago ya no puede mas. Estoy enfermo. Terminal. Espero que esto me pegue de una buena vez y para siempre. Estoy durmiendo. Tengo tanto sueño para reconocer tus ojos. Acá estoy, mirándome la polución que siempre se desprende de mi cuerpo. Tres días sin bañarme, vendrá el renacimiento. Primitivo fénix preparando el nido donde desintegrarse y alimentar de nuevo a sus críos. Acércame la luz, quiero verte el rostro.
¿Podré reconocerte? ¿Podré reconocerte cuando llegues? Cualquiera que sea el día, cualquiera que sea la realidad de mi abandono. Estoy pardo y soluble.
Ojalá me dispararás Lucrecia, y terminaras tu trabajo.

caiguar dijo
yo me he transformado en espuma, desaparezco en la distancia y me hago real y pura en la orilla.
hay veces que el amor rasga la piel para dejar marca y aprender
18 Abril 2007 | 09:39 PM