El rito es nacer de la nostalgia
Sin número de veces he predicado sobre lo estúpido que es dormir con una persona, lamerse sus fluidos, terminar y no dirigirse la palabra. Me agrada que las costras se confundan. Puede doler es cierto. El dolor es parte de la magia. Esa magia que es la confusión incierta del no doblegarse aún en la mayor sin razón. Uno no tiene que entenderlo todo. Tiene que luchar por establecer su entendimiento acerca de las cosas: Es una estúpida por no dejarte. Creo que lo tiene seguro, ella sabe que nunca la dejarás, El miedo a que te enojaras me impedía decirte que andaba con otra persona, siempre ha sido el miedo a perderte. Uno no puede tenerlo todo, pero nada le impide querer tenerlo todo. Nada le impide querer gozar de todos los excesos. Aprenderemos en el camino lo que nos toque aprender. Yo no aprendo de nadie en especial, sino de mis propias vivencias. Los libros que he leído, las bocas que he besado, la sangre derramada, los insultos, las maldiciones todas son parte del mismo polvo, y ni quien los desgañite por resolverse paradigma. Ella ha aclarado su raciocinio y su destino de pormenores, lo que ella espera ahora, es una espera personal que no admonizable, que no esperanto y menos así tiene que ser. La esperanza mía, es no en ese redoble de reconocernos. Por mucho que yo diga, aconseje, quien me puso como el moderador de los vivientes. Uno no quieres el sufrimiento de los otros, y ese es el problema, tener que pensar en lo que los otros puedan necesitar pensar o hacer. En ese dicho de pertenecerse, o no pertenecerse, y en verdad nada nos pertenece porque nada somos en este quimérico mundo de sobresaltos donde todo lo hemos vivido y que nos lleven el caldo hacia nuestras mesas. Hay días que lo puedo todo, y lo puedo todo, hay días que todo sale mal, las manos, la prisión, el alcohol que me refugian. Pero sobre el amor nada está escrito y todos escriben, todos componen y nadie está en lo cierto. Yo no perdono porque no me siento con esa capacidad de andar por ahí aventando perdones, solo hablo del aburrimiento, para qué, para qué me hablas, para qué me escribes, para qué quieres que te escriba, son cosas de hueva, cosas que no tienen sentido en la excistencia de otros seres temerosos del mundo, de su propio poder y soberanía. Que vienen ajolotes a fornicar contigo, bienvenidos sean todas las quimeras. Bien venidas sean todas las nostalgias futuras. Ella me espera en casa, con una rica comida.
Ella que me dice: si es verdad, no se porqué te soporto, pero como dice la Garma, él vive conmigo y es mío, tú nunca fuiste mío porque nunca te tuve, no puedo perder algo que nunca tuve, no puedo dejar pasar de mi vida algo que nunca tuve. Encontrarás en Alejandra o en cualquier otra mujer tus tres años de relación que tuviste conmigo, así como yo en mayo viviré con él, porque es mi calma, al fin llega la calma a mi desde que te conocí en el INJUVY, y quizá tenga razón, tendrá razón, tendremos razón todos. Ahí esta el propio otro de Teresa, su propia nostalgia y su hermosura, ahí está el propio otro de Lucrecia, sus propios odios y sus relaciones que solo a ella le acomodan. Ahí esta Mirna y sus desdobleces.
Yo pido paz, quizá nunca la busco, tan solo la pido. Lo tengo todo y me mantengo en búsqueda, lo tengo todo y me sigo pareciendo enajenado. Dueño de nada, abotargado, iluso, paquidermo, sonrosado, gobernado por las poluciones de mi vida. Carajo, si así como escribo en mi blog escribiera cuentos, sería un gran hacedor de frases que no de literatura. Soy el más polvoso, el mas empedernido falsificador de dogmas y cuidades. Que Milton me de su propia esperanza, que como Satanás, nos sea ingobernable.


Carla dijo
Uuuuyyyyyy....desde mi silencio y oculta de ti leo. Y perdón por eso... me es fácil
Ya voy dibujando en mi percepción tus raros sentimientos, siempre hablando de mujeres, patético y corriente, en tu mundo de hombre es lo único que puedes tener aunque sea temporalmente, pues como dices nada nos pertenece.
A nosotras los hijos parecen nuestros.
Voy sintiendo lástima de ti, tanta como si nunca te hubieran tratado con amor, no de amante, esposa, madre; sino de prójimo, solo por existir.
Un día tus experiencias no le servirán a nadie, ni a ti mismo, tus palabras no encontraran oído alguno, mas tus letras pueden tener mas fruto que tu.
Carla.
9 Abril 2007 | 11:56 PM