Dos días después de la sangre
Dice Octavio Paz, "...poeta es aquel para quien su ser mismo se confunde con las palabras", y añade "...la poesía es un salto mortal o no es nada".
Si no se tuvieran las vivencias cotidianas de desenfreno y poco raciocinio. La diferencia está en esos seres que piensa mucho lo que hacen, y los que como yo viven del puro sentimiento, de las sensaciones, reaccionando sin pensarlo mucho. En días anteriores, meses quizá, abandoné mi blog, porque se comenzaron a dedicar a escribirme amenazas. Amenazaban mi vida, mi mujer, mis hijos, todo... fue hasta este jueves pasado donde el mismo tipo que me rompió la ceja, de nombre Gustavo, que tiene una consultoría llamada Biomasa, me amenazó diciendo:
- Si te vuelvo a ver voy a matar a tu hijo. -El idiota igual sin usar el raciocinio dijo estas amenazas frente a todos mis compañeros, frente a Erik, frente Manuel y José. Bueno, que con su pan se lo coman. Señores, en serio, pelearse por una vieja (joven o como sea) es del paleolítico. No tiene sentido. De todas maneras la chica en cuestión no me había dicho que tenía otro, muy a lo Garma se guardan estos secretitos como si tuvieran importancia para mi. Si ellas son las que me invitan a su cama. Entonces, porque no decir tengo a otro chango ya en mi vida. No vengas a casa porque tengo a alguien removiéndome las entrañas.
Así de fácil, así de simple.
He dicho y lo sostengo:
- Es entre tú y yo, men; Es entre tú y yo. Bueno, espero que ahora, ya en mis cinco sentidos, el Gustavito de la feria se la quiera rifar así sin pistolitas ni armitas y sin amenazas a los críos, ¿se puede ser tan cobarde? Ya ven que sí.
El caso fue que todas las amenazas, los periodicazos, todo eso ya tiene nombre y rostro. Esperemos que las cosas se queden así, o que el raciocinio haga hacer las cosas de frente como los machitos, no con las puterías de los descontones, las armitas. En fin, preparado y ansioso de que me partan la madre, me maten o cualquier voluntad, me tiene sin cuidado, espero sepan lo que hacen. En verdad que lo espero. Vivir la vida al límite, arriesgarse en ella al mismo tiempo, eso es lo que me impulsa siempre a la escritura. Me dijo alguna vez una chamaca:
- Necesitas que truenen contigo las mujeres para que escribas tus grandes poemas. Eso es lo que necesitas. Por eso siempre estás en busca de problemas. Por eso no descanzas. Y ante todo es verdad. Cuando mi vida se siente plena, carajo, no puedo poner una letra. Pero cuando las cosas están super complicadas, pues bien, es ahí donde las letras se arriman a mis costras.
