Que clase de semana Santa
Y todos los que firmen esa ley, así como las enfermeras, y los doctores, los que limpien el sitio donde se llevó al cabo el aborto, todos los que digan la palabra Aborto, todos, y los otros, los que intentaron la a y la b y luego le sumaron el orto... todos ellos y ustedes que hacen preguntas, y esos otros que prenden la tele, todos serán excomulgados, serán excomulgados pero no como el cura Hidalgo, sino como el ex cura Morelos, ellos y sus hijos y sus nietos, por los siglos de los siglos Amén.
Y a la salida del lugar se acerca una niña al padrecito, nuncio apostólico, jefe de la diócesis, y le dice:
- Padrecito padricito Emilio, Emilio Berlie, la droga que me dio ya no me hace efecto. Padrecito, fíjese que dos meses que no me baja la regla.
- Chiquilla, chiquilla, cuál es el problema, vas y te haces un aborto, y llévate esta lana, y por favor ya no me busques, que ya vas a cumplir 16 y a mi me gustan pequeñitas, como cuando te econtré... ya de dieciséis pues no me sirves.
Así es señores, si los obispos, y los cardenales, y el mismo papa de ahora, y muchos otros sacerdotes son los primeros en promover los abortos clandestinos debido simplemente a que son los que se cojen a las catequistas, y a todo lo que se cruce en su camino... pero no me digan no me digan de eso... si el mundo se nos va de las manos. Espero que todos esos que están en contra de legalizar los abortos, que a todos ellos les violen a sus hijas, o las violen a ellas y se queden embarazadas y miren si pensarán o no en un aborto. Que nazcan sus hijos, inocentes, con todo el rostro del tipo que las violó. Se los deseo de todo corazón.

