Pero me rompieron la Ceja...
Y yo que debí ir a la casa a escribir como estaba planeado. Pues no. Me autoconvencí que debía tirarme unas chelas, y ahí va, Adán Echeverría, alcohólico y sincero a tomarse las chelas y la Sangriente María que nos asienta el estómago. Todos juntos, éramos cuatro pero quisimos ser cinco, y que llega el Manuelito, y una cosa llevó a otra y hablamos de ella. De la Lucrecia de furia y remolino.
- No puedo creer que no tengas su teléfono.
- Son cosas de ella.
- Ya se como conseguirlo. Con el Luisito.
- Yo mejor me voy a cagar, hagan como quieran.
- Vamos a tomarnos unas chelas con ella. Ella es buenísima onda, y pa que no ande deprimidona, pues caigamosle.
- Hablemos primero con ella.
- Manuel, no creí que fueras así, porque me llamas.
- Somos amigos ¿no?
- ¿Qué pasa? Tranquila, tranquila, solo querían saludarte.
- Ven ahora mismo.
- Yo me bajo primero. Y si se arma el pancho, porque ande enojadota, nos vamos a mi casa y listo.
- ¿Y la flaca?
- ¿Qué le quieres?
- Venimos a verla.
Y que me tira un golpe rompiéndome la ceja. Sin decir agua va. Cobarde al fin, aprovechando mi borrachera, aprovechando que no estaba pensando en pleitos y él sí. Carajo. Como en la secundaria. Rompámonos la madre. Y que me suelto a reir.
- ¿Te da risa?
- Estás enfermo. Es mi amiga, venimos a verla.
- Conozco a tu hijo, te voy a matar, y a toda tu familia.
- Es entre tú y yo. Cuando quieras.
- Ahora quiero.
- Ahora no. Cálmate, vámonos, súbete al carro. Ya nos vamos, ya nos vamos. Estas bien pedo, como te vas a madrear así, estás pedo, no chingues.
- Si no lo voy a cargar. Además me da risa que me pegara así de descontón. Bueno. (Y la sangre cayendo sobre mi camisa).
Y ya le mande el correo a Lucrecia esperando que él pueda llamarme. Su adorado Gustavito, de los puños rápidos.
- Es que el se dedica a matar gente. A desaparecer gente.
- Coño pues mejor, sí de eso ando buscando mi destino. Un tipo así me hacía falta. Que me mate sin dudarlo. Dale mi teléfono y dile que me llame. Pero no borrachito, sino así, que me agarre despierto y en sí. Necesito que me mate con mucho dolor. Eso me encantaría.
Ahora espero que ella se decida y logren quitarme la vida. Que rico es pensar que pronto me matarán. Es hermoso. Bueno, no me despido porque igual es de secundaria, pero pronto les haré saber si surgió el putito que me de dos tiros. ¡Salud! ¡Bienvenida la muerte tan solicitada!
Y ustedes digan si no vale una y más cejas... digan digan...

Como en la secundaria... rompámonos la madre por una mujer... ¡qué ridículo!

sofia dijo
no deverian poner esas marranadas tambien es una pagin pr menores de edd y son puras puercadas busquen algo megor q aser
15 Abril 2009 | 03:21 AM