Delicadas manos las recorren ... Adán Echeverría
cumplen sus años vírgenes
caminando salones pletóricos de globos plateados
fulgurantes
espejos miradas pegajosas
rostros alegres de los conciudadanos parias
motín de sociedades disolutas vestidas de frac
oliendo a yerbabuena
sitiadas como flores hambrientas
enroscadas en sutiles arcos
semejando serpientes mordiendo los pliegues del pudor cansino
bajo adornos metálicos colgados de los techos
altos como el orgullo
blancos como la honra
y con los candelabros vislumbrando alfombras rojas
estas niñas debutantes se perciben limpias
como los días antiguos
y los apellidos de siempre
entre crinolinas
se deslizan en brazos de hombres inconclusos
en el vals que hastía con sus notas la lustrada duela
y crece el láser sobre los cabellos engomados
la luz negra
vigila la cornisa de sus labios
el ci di digital estereofónico esculpe la noche que comienza
se sueltan las correas
ellas encienden la entrepierna en los dedos chambelanes
que portan en solapa tulipanes blancos
camuflajeando los condones
las pastillas de menta y la garra del deseo
después de tragar la hostia (ante la cruz
y de rodillas)
reniegan destinos de pureza
¿victimadas rosas o sedientas ninfas?
afloran en las mejillas el maquillaje de besos
y abandonan madres moral religión alabanza
olvidan los voluntariados el catecismo
y sus tres dioses unificados de esta globalización masiva
blasfeman la agonía del vestido largo
disuelven los peinados y con las zapatillas en la mano
corren a petrificar su sexo
tras esconder el ramo y arrancarse el relicario
purifican con semen los hábitos de la familia
y exasperando el deseo
hurgan las braguetas ¡hermosas!
golpeando los senos con rosarios aromáticos
rítmicamente
bajan y suben la vagina excelsa
atravesando la herida
el sueño anticonceptivo del Poder
que ahora las corona
