Detrás de la neblina de actualidad se vislumbra el poema ... Adán Echeverría
Se ha señalado hasta el hartazgo que la literatura no es para las masas, así que asumiré este hecho como punto de partida. Robert Malthus señala en su célebre Primer ensayo sobre la población que partes del control del aumento poblacional son la guerra, las epidemias y en Latinoamérica, añadiremos, las crisis económicas. ¿Por qué preocuparse por la sobrevivencia de tanta gente inútil, y más aún si el común del pueblo considera a los artistas como vagos (los artistas de la tele y cine, son estrellas)? Todo por la ventaja económica que brinda el tener más consumidores. Las burla de los teletones, en todas sus vertientes, y movimientos masivos de apoyo o descontento ante acciones retrógadas del gobierno, el grito de los mendigos por las calles citadinas, ese mendigar por todo que tanto odiaba Nietzsche, y que hoy en día, antes los excesos de colecta nacionales han disparado el aumento de las poblaciones de indigentes que no tienen otro sentido que señalarse parias, pero se expone “salimos de la pobreza extrema”. Si a esto, le sumamos el constante golpecillo mental y moralino de las iglesias (cualesquiera que sean) sobre el amor al prójimo y la ayuda al necesitado, pero sin que ellos hagan algo por esos necesitados (mas que sodomizarlos de vez en cuando, con la protección de algunos cardenales): es común, en este caso, que las escuelas privadas de formación cristiana sean las más caras, imposible ingresar a ellas por el lugar común del pueblo. El excesivo empeño de la industria farmacéutica para atrapar la piedra filosofal, los alquimistas permanecen trabajando –en estos tiempo- con biología molecular, genes y ADN, y continúan en el intento de hallar el elixir de la vida, la fuente de la juventud, dentro de diferentes marcas registradas como Pond’s, Touch Me, y otros implementos nihilistas; pero es que las masas necesitan de ellos (qué razón la de Nietzsche al despreciarlos), les son indispensables. Hace cincuenta años los artículos necesarios para una familia eran alrededor de 20 o 40 cuando mucho, ahora son necesarios mas de 100, incluidos: teléfono, computadora, celular, microondas, internet, aire acondicionado, cámara digital, agenda electrónica, añadan ustedes los demás. Pero en la misma época George Orwell ya nos había dibujado, Aldous Huxley nombraba nuestra decadencia. Y hemos sido arrastrados por los avatares de la literatura, nos hemos vuelto irremediablemente cazadores de lo moderno. ¿Y la poesía? La poesía ha sobrevivido y ha ido adaptándose a estos cambios, señalando el avance de la ciencia, el abandono de la personalidad, la despersonalización del individuo, la clonación de prototipos corporales para hombre y mujer, (cirugías, dietas, peinados, tintura artificial, pearcing, tatuajes, siempre es parecerse a los demás), el rebelde será aquel que no siga ninguna de las modas (como el buen Ulises Córdova, de chaleco, traje y corbata); sin embargo los que atentan contra las vanidades, se les llamará hippies (o al menos eso creen ellos), y marcharán con los globalifóbicos, mientras tienen un tatuaje de la suástica, un pearcing, un tatuaje tribal, usan condones, fuman mota, y escuchan música de origen africano o de perdis rock alternativo progresivo, muy kitsh, industrial, electrónico, o jazz porque han leído Rayuela (ellos no son globalizados). De igual forma, en esta “edad de la nostalgia” está presente el señalar que lo importante son los procesos no las personas, no podemos culpar a una persona por un error, es el proceso el que está fallando. Cuándo los procesos sean lo único que importe, cuándo se hallan documentado todos los mecanismos de funcionamiento de una organización, de una empresa ¿qué será de las personas? Nadie será indispensable, se juzgará de la misma forma al mejor trabajador como al más flojo. Y no me cansaré de repetir que no hemos hecho caso a las profecías escritas por Huxley en Un mundo feliz (donde habla de la clonación), ni a George Orwell en 1984 (donde toca los temas de la invasión a la privacidad, satélites espías y el internet) profecías que ya se han cumplido, incluso sobre Hacia donde se dirige el mundo, ¿hacia el colapso? No tiene importancia. Como señala Malthus, el crecimiento de las poblaciones permanecerá hasta que el recurso pueda sostenerlo, y ni los transgénicos lograrán detener la brusca caída de la especie. Nos queda sentarnos a decir coplas, cantar poemas como Nerón y contemplar el deceso de la humanidad. Pero basta de reprimendas y depresiones, la poesía ha salvado estos y otros momentos crudos de la historia, incluso Bertold Brecht escribió gran parte de sus poemas más duraderos durante la persecución alemana. Brecht, nos dice: “Esto que vais a leer está en verso. Lo digo porque acaso no sabéis ya lo que es un verso ni un poeta. En verdad, no os portasteis muy bien con nosotros. ¿No habéis notado nada? ¿Nada tenéis que preguntar? ¿No observasteis que nadie publicaba ya versos? ¿Y sabéis la razón? Os la voy a decir: Antes, los versos se leían y pagaban. Nadie paga ya nada por la poesía. Por eso hoy no se escribe. Los poetas preguntan: «¿Quién la lee?» Mas también se preguntan: «¿Quién la paga?» Si no pagan, no escriben. A tal situación los habéis reducido.” En los momentos de la crisis Sandinista, Ernesto Cardenal se preocupa por que sus días son “como figuras que pasan por una pantalla de televisión y desaparecen”. Y en cada momento de la historia los poetas gritan sus desesperantes ruegos por la vida. Los “aullidos” de Ginsberg. Sin embargo, algunos realistas pueden subirse a un estrado y ver que a la reunión para celebrar el día mundial de la poesía no ha llegado mas gente que los mismos poetas y señale: “como siempre, sólo asisten a estos eventos, aquellos locos, a los que nos gusta la poesía, y no es necesario esperar a nadie más, así que para ustedes son estos versos” y se suelta con su ritmo y sus imágenes. Preocupados por la vida, o no, el arte por el arte prevalecerá en la creación, y no será necesaria la espera de que los poemas sean trascendentes, que todo mundo diga, “miren, ahí va un poeta”, lo mas que podrán decir será: “otro vago más,”. Amílcar Osorio, representante del movimiento de “Los Nadaístas” señala en un texto: “Pesa con el brillo de una estrella. Es magnífico con su cerebro nuclear, con sus treinta y dos dientes y su corazón de pera o manzana o ferrocarril o automóvil, o grúa amarilla, o tranvía que camina. Cae como un paracaídas, se levanta como una revolución...” Del mismo movimiento Albero Escobar nos dicta: “Como los potros, el sol se ha levantado. En los apartamentos están gritando las llaves y los grifos y el día me irá enseñando sus ombligos, aparecerán nuevas enfermedades en los seminarios...” La poesía es supervivencia, del intelecto, de la libertad del pensamiento, del abandono del destino, del encierro de la carne. A pesar de nosotros, a pesar de las masas, de las estupideces de los premios de calidad ISO 9000 lo-que-quieran, la poesía permanece abierta e insondable, incomprensible, invicta, inviolable... está para ser descubierta, para contaminar los espíritus, es droga, medicamento, lavativa, asesinato. La poesía es mortal en los cerebros. Y somos pocos, muchos pocos se pensará, porque dentro de todos hay poesía... ¿pero sólo los vagos, los vagabundos (recuérdese a Walt Whitman), los despreocupados por la vida, los vale madres pueden acercarse a ella (en el peor de los casos)? No, el camino esta abierto para todos, pero si nuestros magníficos gobernantes pretenden creer que la mejor forma de tener doctorados en este país es manteniendo el aprobatorio con seis o 60, y que para los que no se titulan, entonces que tomen un curso, y peor aún, que para que no abandonen las escuela, reduzcamos las materias. Si el congreso de la unión esta plagada de idiotas que en su vida han leído a Borgues ó Borges, o Borqueti, ¿cómo se llama..?, tal vez los programas multimedia nos lo puedan enseñar, o qué mejor si de las películas hollywodenses podemos saber que fue la batalla de Troya. Y de esta forma concluyo, la literatura no es para las masas, ¿será necesario aborrecer a las masas o de plano dejar que desaparezcan?, y si el movimiento es masivo para ayudas y mendigos, ¿porqué no unirnos para acabar con los políticos tontos? La poesía nos queda en la respiración, me uno a Bukowsky cuando hace que su Dios diga: “he creado muchos poetas pero poca poesía”, y es hacia allá a donde tendremos que seguir trabajando para no espantar el sueño de la decadencia, nos queda la experiencia de lo sublime, lo primigenio del lenguaje, que a pesar de los ordenadores nunca dejara de sernos útil, esto es la poesía, ese abstractismo de la inutilidad que levanta espíritus. Se podrán publicar cientos de libros de poemas cada semana en el mundo, y ¿qué es de ellos? La poesía no es para los débiles, si no para aquellos que tienen el valor para sobrevivir a ella, para permanecer en el tiempo, y no es la crítica, es el tiempo histórico el que hará inmortal a los poetas.
El drama de la cotidianeidad es ver en los medios, tanto la decapitación de rehenes a manos de extremistas, como la saña con que una horda de irresponsables matan a seudopolicías en algún poblado de México. Soportar la catarsis de imágenes del sinsentido de los reality shows y la serie de ilusiones que establecen los noticieros de cadena nacional y su ya tan fastidioso amarillismo. Ante las incongruencias diarias de la vida, queda la libertad de apagar el aparato -esa caja idiota- (cómo se ha señalado tantas veces por los extremistas de la lectura, otra tontera que no va más allá de las necesidades de sentirse escuchado). ¿Qué nos queda como autores? Los libros. El refugio del espacio literario.
