La muerte de Adán Echeverría
Con ocho libros en su haber, y muchos proyectos incompletos dejó de existir Adán Echeverría. "No se le extrañará mas de dos horas", como tantas veces se animó a decir este ser que se hacía nombrar el perdedor inofensivo que se queja, o el despiadado hombre ave.
Murió víctima de una sobredosis de... Nunca conoció la cúspide de nada, pero sugirió algunas ideas poéticas que bien le valieron enemistades como aquella de: "la poesía mexicana es una poesía de altibajos, los autores más preocupados por su Yo, dejan pasar los poemas sin el cuidado suficiente, haciendo que su talento componga un verso memorable y basura, verso memorable y basura. Ni las antologías, los grupismos y el apoyo de los cientos de editoriales que hoy existen podrán salvarlos de esta realidad: la poesía mexicana es de altibajos".
Anarquista y cobarde al mismo tiempo, desde sus trincheras juzgaba los gobiernos y construía ideales para ciegos y sordos que hacían bien en ignorarlo.
Vivió durante muchos años en el seno de la iglesia católica, pero pidió ser cremado y que se arrojaran sus cenizas al mar.
En muchas ocasiones habló mal de dios y sus pastores, y pidió incansablemente que para Hacer patria habría que matar a los senadores y diputados; vivir en la anarquía, sin gobiernos ni religiones.
No queda mas que sus letras, que no abarcan ninguna búsqueda: absurdos, arritmias, ripios y descuidados temas que simplemente no fueron del agrado de la critica mexicana.
Es de uso común entre los amantes de la poesía en México, la recurrente sentencia de: No es posible que se la haya publicado.
Pero ahí queda su legado para que la gente mire sus errores y pueda reír de sus absurdos. No se le extrañará mas de dos horas.
Que nunca descanse en paz, ha sido grabado en la fachada de la casa en la que habitó. Todo lo que ha tocado sea incinerado por riesgo a pandemia de idiotez extrema que pueda generarse si alguien, ensombrecido por la penumbra llegara a imitarlo.

Tanayita dijo
Acabemos
Hoy, es el último día de mi vida
Una vida en la que amé, odie, abracé, jugué, maldije, serví, e hice una infinidad de cosas que nunca me fueron suficientes.
Abracé en toda mi vida a muy pocas personas.
Y de esas, sólo a unas cuantas les mostré realmente quién era.
Bese en los labios exactamente a cinco hombres diferentes, di mi amistad a cinco personas distintas, pero de ellas, solo dos me dieron lo que se espera en esos casos.
En la vida, me rompieron el corazón dos veces, y yo, no se lo rompí a nadie.
En toda mi formación asistí a 6 escuelas diferentes, tuve dos carreras profesionales y cuatro trabajos de los cuales solo dos valieron la pena.
Conocí en mi vida a solo cuatro ciudades que no fueran mi lugar de origen.
Tuve sexo con tres hombres distintos en momentos distintos, pero nunca hice el amor con ninguno.
Nunca fui a un antro, ni a algún bar y sin embrago me embriague en dos ocasiones.
Leí una cantidad considerable de libros y solo la mitad de ellos influyeron de algún modo en mí.
Escuche toda la música que pudo haberme gustado y me prive de aquella a la que consideraba vulgar y corriente.
En toda mi vida solo medio año estuve alejada físicamente de mis padres, pero emocionalmente me aleje de ellos todo el tiempo.
La mitad de mi vida le di las migajas de fe y amor a un solo Dios y la otra mitad tentaba a aquel que siempre nos asecha para lastimarnos.
Hoy, es el último día de mi vida.
Una vida en la que me fue muy difícil armonizar con el resto de la gente.
En la que lloré el doble de lo que reí.
Contemplé el techo de mi cuarto casi la tercera parte de mi existencia y le profesé mi amor a un hermano que nunca conocí.
Creí en la fantasía y me hice esclava de la imaginación.
Me rebelé con soberbia ante los que me mantuvieron bien y mal con subsistencia.
Amé, odié y juzgué.
Hoy, es el último día de mi vida y por eso te digo a ti.
Que pude arrepentirme algún día por cuanto te lastimé, pero nunca pude decírtelo a tiempo.
Te digo a ti que el estar a tu lado me hizo sentir la persona más importante sobre este mundo.
Te digo a ti que supe siempre que no era la mejor de las amigas, que pude bien llegar a traicionarte y que desgraciadamente nunca te quise a mi lado.
Te digo a ti que aun me duele tu abandono, que cada día sufro en cada maldito segundo.
Te digo a ti que no puedo amarte, que no puedo olvidarte y aun así, solo quiero lastimarte.
Te digo ti que me olvides así como yo deseo hacerlo algún día contigo.
Hoy, es el último día de mi vida, de mi vida en tu vida y de la tuya en mi existencia.
10 Junio 2009 | 06:16 AM