Categoría: Narrativa
22 Febrero 2012
Excelente, Sobresaliente, Suficiente y No Suficiente. A, B, o hasta F. 100, 24 y hasta cero. 10, 7, 6 y un hermoso 5. Tuve una maestra en la secundaria a la que solíamos apodar La Piraña. Recuerdo que era menudita, pequeña, delgada y llena de arrugas, como una tierna viejecita, que nada tenía de tierna, y por seguro se los digo, tampoco tenía muchas ganas de enseñar nada.
Impartía la materia de Educación Cívica (este nombre lo han cambiado tanto ya, que si se llamaba de otra forma, la idea es lo que cuenta), y por ella se trataba de inculcar en los chamacos de entre 13 y 16 años las reglas básicas para comportarse en sociedad, conocer las garantías individuales, saber qué significan las siglas IMSS, ISSTE, IFE (¿ya existía en el '88?, no importa). Imaginen que tan mal me fue en esa clase, o más bien, que tan poco aprendí en ella, porque la pasé al menos con Suficiente, que equivalía a un redondísimo y espigado 6.
La Piraña era una delicia en el salón. Jamás recordaré cuáles eran las tareas que solicitaba. Se que ella nos iba llamando, en cada clase, para entregar nuestra libreta con el resumen de la lectura que nos había marcado. El Adancito, que soy yo, nunca estaba enterado de ello, así que, junto con otros muchos flojos, despistados, arrebataba la tarea de los que sí la habían hecho para copiar lo más rápido posible el resumen de una cuartilla o cuartilla y media y, a pluma o lápiz, emborronar una plana o dos de la libreta.
Cuando la Piraña gritaba "Echeverría", yo ponía mi resumen frente a sus ojos y ella entonces decía, mordisqueándose los labios. "Muy bien, jovencito, excelente".
Era ridículo escucharla decir, siempre con ternura, a aquel que entregaba hasta esa copia apurada del resumen mal escrita con apenas un parrafito garabateado. Ella se mordía los labios salivando un poco: "Joven, esta tarea está incompleta, te mereces... un Cerito", sonreía con bondad y te zampaba en la libreta y en su lista un terrible Cero con tinta roja, que por cuestiones de promedio, era imposible luego solventar, y para al final del curso no hallar manera de alcanzar el anhelado Suficiente. Te sabías debiendo la materia.
¿Cuándo como estudiantes o como sociedad decidimos conformamos con tener Suficiente de calificación? ¿A eso es a lo que aspiramos, a tener 60 o pasar apenas la materia con 6?
Todos los que hemos estudiado en escuelas públicas, supongo que habrá sus pequeñas diferencias, en alguna ocasión hemos dicho: Con que logre pasarla me conformo. Y hasta he escuchado a padres que le dicen a sus hijos: Bueno, al menos no sacaste cinco.
Entonces el estudiante va creciendo con promedio de 7 en la primaria, un notorio 6.9 en la secundaria, donde muchas materias se las llevó a extraordinario. Logra entrar a la educación preparatoria y acá, de extraordinario en extraordinario, va saltando los escollos, esquivando repetir el año, de 6 en 6, de siete en siete, y siendo constante en las filas de inscripción para las primeras, segundas, terceras oportunidades.
Muchos incluso han tenido que recurrir a sus padres para que soliciten en la Coordinación Académica su Examen Especial, que significa que no pudo pasar en las tres oportunidades de extraordinario, y sus padres tienen que ir de "rogones" para ver si su hijo o hija consigue aprobar la materia, como limosnero ante un Coordinador lleno de nobleza y corazón bondadoso, que a partir de ese momento no se cansará de decir que gracias a él sigues estudiando.
No hablemos de la corrupción. Esa, la conocemos todos. Comprar maestros, pagar exámenes, alguien que presenta por ti, las muy conocidas chafas a la hora de estar presentando, sobreviviendo, sí, sobreviviendo, cantaba Mercedes Sosa.
Y entonces logran entrar a la Facultad.
Inician sus estudios universitarios. Y en este país, hay que aplaudir esa intención. Muchos jóvenes desertan en el camino. Pero estos sobrevivientes del Seis, del Suficiente, ya tienen mérito por el hecho de estar en la Universidad. Entonces de nuevo el conformismo. Las escenas se repiten. Novatadas, borracheras, salidas los fines de semana, noviazgos, divorcios de los padres, depresiones, drogadicción, alcoholismo, maestros mal pagados que se ensañan con los estudiantes, prácticas profesionales, competencia leal y de la otra, todo lo que tiene que correr un universitario.
A esa edad comienzan los coqueteos políticos, los escarceos sociales, los espíritus izquierdosos. Pero las prácticas educativas que permiten aprobar una materia continúan siendo las mismas. El estudiante buscará la forma de llevarse el menor número de materias al examen extraordinario. Pasará las que pueda con 60, igual sigue siendo Suficiente, y si alguna pierde, la preocupación es conseguir dinero (en ocasiones sus padres ya no quieren solventar su desidia) para poder inscribirse a un examen más.
Por ello su promedio de la licenciatura va del 6 al 7.99 y se pierden la oportunidad de que el Conacyt, o alguna otra Institución, los pueda becar para continuar sus estudios. Que viene a ser lo de menos.
Lo terrible es enfrentarse a la vida. Como sobrevivientes, muchos de ellos afirman: Una calificación no define mis capacidades, y hay mucho de cierto en ese pensamiento. Pero la otra realidad también descubre a Médicos con promedio de 60, Abogados que apenas pasaron las materias, Biólogos que se titulan tomando un curso de dos meses que les costó 4 mil pesos. Se obvian las tesis, para qué las tesinas. Si alcanzan el promedio, dales el Título, y las estadísticas marcan la tendencia: más gente a ser profesional, más gente que para Nada se comporta como profesional.
Ahora, Felipe Calderón Hinojosa propone, a todas luces como acto de campaña, hacer la educación preparatoria obligatoria.
Uno habría de continuar preguntándose ¿Por qué tenemos que conformarnos?
Alguna vez mi padre me dijo: Si esa persona pudo hacer tal cosa, por que yo no podría, por que tú no podrías. Y siempre he creído en esa premisa. Si alguien logra sacar 100 en una materia, porque yo no puedo, qué me lo impide. Acaso lo primero que te lo impida seas tú mismo.
Todos tenemos las capacidades, a menos que haya algún impedimento físico o mental que se nos haya diagnosticado. Es necesario, para que un país siga creciendo, que todos nos exijamos en el día a día. Que no nos conformemos con sacar 6, que no nos conformemos con pasar la materia porque, como dice mi sobrina: Odio a esa maestra. Ese maestro es espantoso. Las materias que más nos son enojosas, son las que debemos pasar con 10; hay que ponernos esos retos en la vida. Siempre intentar ser mejores que el día de ayer.
En aquellos días de la secundaria, como un clásico Sobreviviente de 6, recuerdo que jamás hice resumen alguno en la materia de La Piraña. Un día le dije a mi amiga Gaby que la maestra no leía lo que le entregábamos. Gaby me dijo que estaba loco. Claro que lo lee. No, insistí, solo mira el bloque de letras, y con base en si son pocas o muchas califica. Y me decidí a probarlo corriendo el riesgo de que me tronara.
Me dediqué durante una clase a escribir cualquier tontera. Contar cómo nos había ido en el descanso, a contar que Superman había bajado al patio del colegio y las chicas se habían vuelto locas por él, y sandeces de ese tipo; así logré cubrir cuartilla y media de letras y párrafos.
Los demás chicos del salón ya estaban enterados de mi "resumen", así que cuando La Piraña levantó la vista y me llamó: Echeverría, alargando la última "a" de mi apellido, trepé hasta su escritorio con la mirada de los cuates sobre mi libreta.
Puse la tarea ante su vista y La Piraña me dijo: Muy bien, Echeverría, perfecto, te mereces un 10. La risa fue contagiosa en todo el salón, volviéndolo una fiesta. Todos gritaban en burla: Maestra, maestra, maestra, y La Piraña, conmovida hasta las lágrimas, solo alcanzó a decir:
- Ay, muchachos, igual los quiero mucho.- Después de ese día, mis compañeros también decidieron entregar cualquier cosa en vez de su resumen. Nadie volvió a abrir el libro de Civismo para hacer la tarea.
servido por Adán
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3 Febrero 2012
Y qué es la verdad, preguntó Pilatos al Nazareno. Los años se fueron acumulando en las bibliotecas, en los archivos. Se descubrieron mundos, se trazaron nuevas rutas a la civilización, la sangre corrió para que esa manoseada verdad fuera dictada por los vencedores, quienes escribieron la historia. Hoy pervive retorcida. Los avances tecnológicos dieron voz a aquellos perdedores, individuos, pueblos, naciones enteras, para contarnos otras versiones de la verdad, al grado que una actriz de nombre Niurka nos dijo retadora, sosteniendo en sus torneadas piernas, portento de cuerpo digno de magistrales esculturas, capaz de perder a muchos hombres y llevarlos hasta la locura, esa hembra poderosa nos dijo, y de frente, Y esa, esa es Mi verdá.
Fue entonces que toda la cultura cubana se sintió ridícula. Los pasos perdidos de Carpentier, Paradiso de Lezama Lima, por no decir más, fueron tirados a la basura, porque, con base en esa sentencia hecha por la actriz, el revuelo fue tal, que sucedió que no pasara ni un solo mes para que saliera el libro titulado Mi verdá, y que tuviera una revirada en cine casero, para desmentir esas verdades, apoyados en otras versiones del caso, en el papel de la actriz, otra joven cubana enamorada de la sencillez de la primera, se encargó de decir una y otra vez hasta el formar el mito, Esta es mi verdá.
La isla había abierto sus puertas a regañadientes, las torturas, el hambre, la persecución que se predica siempre contra uno de los últimos bastiones del fallido comunismo en América dejó ir de sus tierras a esta fenomenal actriz, en la adolescencia; esta prófuga mártir del consumismo y el marketing cuyos calendarios han brindado horas de felicidad a los mecánicos, a los bailarines, sin olvidarnos de que el mundo gay y travesti, la han elevado, en ocasiones, encima de figuras intelectuales como Gloria Trevi.
Niurka ha hecho escuela. Es por eso que ahora la estudiamos en clase de historia, porque justo es que ustedes sean las Niurkas del mañana, capaces de luchar y salir avanti siempre avanti, de todo escándalo que se suscite en las televisoras, en la farándula, que tanto ha hecho por nuestras libertades.
Así que a partir de hoy, señoritas, justo es que practiquen la frase de Niurka. De pie, frente al espejo, mírense, y con mucha fuerza de voluntad piensen en todos los problemas que las aquejan, en esos fallidos noviazgos, en todas las veces que las feministas sombrías se han burlado de ustedes, y entonces con decisión, griten: Y esta, esta es Mi Verdá.
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27 Enero 2012
Cuando Jorge dejó la casa de su novia esa noche, estaba seguro que las palabras de su padre: alguna vez serás un hombre que fundará una familia y perpetuará nuestro apellido, era una consigna a punto de cumplirse.
Su novia se había quedado satisfecha después que él removió sus prendas íntimas arrancando las furias contenidas en su vientre. Ella duerme ahora mientras Jorge viaja junto con sus amigos al burdel de moda de la ciudad. Esa noche iban invitados por el jefe de la oficina.
- Imposible negarse, amor, los negocios se hablan en la cantina. O en el putero, eso quiere el jefe y él invita. Tengo que ir.
Las mujeres desfilaron sus formas relucientes por toda la pista y luego dieron paso a los hombres.
Jorge no tenía inconveniente por continuar mirando la escena, su hombría estaba a salvo en el olor a hembra, aún permanente en la yema de sus dedos, y los olisqueaba intentando ignorar los dorsos desnudos, las nalgas poderosas, las piernas endurecidas de los excelentes ejemplares masculinos que se divertían en la escena.
- Bueno señores, lo prometido, escojan lo que quieran dijo el jefe.
Cada uno de los acompañantes de Jorge ya tenía sentado en sus piernas a cualquiera de las bailarinas. Jorge se debatía mentalmente en si esto no sería registrado en su inconciente como una infidelidad de su parte.
- ¿Vamos Jorgito, tú no escogerás?, -el jefe, igual se encontraba sin pareja. Extendiendo la mano, la poso en el hombro de Jorge, y se acercó para soltarle en el oído. - Traje a estos con el pretexto de traerte a ti. Quisiera que pudiéramos platicar a gusto, si lo deseas, claro.
Jorge no supo qué pensar. El jefe era un tipo muy seguro de sí mismo. -No me malinterpretes, yo te respeto, pero necesito ser honesto, me gustas, soltó a bocajarro.
Jorge palideció. Había bebido poco por lo que sus pensamientos eran lúcidos y no podía estar seguro de que los de su jefe fueran igualmente transparentes, lo que hace el alcohol pensó. -Ven conmigo, levántate ya, nos meteremos juntos a ese privado con esta negra. Jorge obedeció. Luego de dos horas, late en su recuerdo las palabras de su jefe ya desnudo, de pie enfrente de él, con la negra acostada en el sofá, haciéndole una felación, mientras aquel le decía, besándole la oreja. -Qué sabes del amor si no has besado a Juan Gabriel. Y el sabor de los labios de su jefe, su mano detenida en su miembro erecto, siguen hoy siendo al fin, una gran liberación.
servido por Adán
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27 Enero 2012
Es que las piernas de La China, sus ojos, esa su boca que te remonta a la selva, como si fuera una laguna, y todos los animales quisiéramos bajar a abrevar en ella. Toda ella es una impostura de la vida, no es posible, no logro concebir tanta delicadeza en el andar, esa forma de poner cada pie en frente del otro, las caderas subiendo y bajando, el ademán de sus manos al hablar, su sonrisa de dientes intactos, perfectos, esos hoyuelos que se marcan cuando usa la coquetería como un arma.
Todo el barrio se quedaba perplejo al ver a la vendedora de empanadas a quien apodaban La China, porque su bizquera la hacía entrecerrar los ojos al hablar, por lo que era difícil tenerla enfrente y no cargarse de la risa.
Cuando Fabián habló tantas sandeces sobre ella, supieron que el amor dejaba a los individuos sin la capacidad de mirar la realidad, como si hubieran sido tocados por algún mago o una bruja que les arrebatara de este mundo, sumidos en el deseo.
Fue por eso que la noche que Fabián la llevó, por fin, al altar, ellos contuvieron la furia en los puños. No podían entender que su amigo, el hombre que más triunfos había logrado para el equipo de futbol del poblado, fuera capaz de sentir tal arrebato por semejante esperpento.
La China tenía una pierna más corta, por lo que su caminar era como de un barco asediado por el oleaje, sus tics nerviosos la hacían manotear al entablar una conversación, y uno tenía que ir esquivando los braceos y manazos que acostumbraba dar. Fabián era un iluso el imaginar como lindos hoyuelos esas marcas que la varicela había dejado en sus mejillas.
Y cuando por fin, regresaron de la luna de miel, Fabián se miraba extraviado, estaba todo el tiempo hablando de su mujer, y no tenía tiempo para los entrenamientos, tanto, que jamás quiso volver a saber del futbol, por mas ruegos que le hiciera incluso, el alcalde, quien acabó ofreciéndole un incentivo generoso para que solo se dedicara a lo que mejor sabía hacer, dejar el nombre del poblado en lo alto.
En cambio Fabián, era feliz manipulando la masa, friendo las empanadas, mientras La China, holgaba sus carnes, junto a la freidora, acariciando cada determinado tiempo, la cabeza de un Fabián domesticado, y totalmente dispuesto a cumplir cualquiera de sus caprichos.
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27 Enero 2012
Ramona tenía siete años cuando las puertas de la primaria se abrieron para ella. La orden de la procuraduría para la protección de la familia había sido tajante. Resultaba ser un gran esfuerzo que alguno de sus padres se levantara de sus cotidianos destrampes mentales para recordar que debía llevarla al colegio, y eso, con todo y las consabidas multas y persecuciones de la autoridad.
Al medio día cuando Ramona regresó sola de la primaria al departamento que compartía con sus padres, éstos levantaron la cabeza fuera de los espejos y le preguntaron:
- Qué tal tu primer día, hija.
- Normal
-Habrás aprendido algo, preguntó su madre, limpiándose la nariz con el antebrazo.
- Aunque sea el himno.
- Si, cántanos una estrofa al menos.
Y ella se puso frente a ellos, los miro con ternura, les revolvió apenas el cabello de la cabeza y abriendo los labios despacito les cantó en un susurro: Mexicanos adictos y en guerra, el cigarro aprestad y el churrón...
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27 Enero 2012
Matamos a cualquier Alcalde, Gobernador, Diputado o Senador y decimos que fue el Narco... ¿Cómo no se me ocurrió antes? Entonces acá termina la reunión, se anudó la corbata frente al espejo y salió del baño. Su sombra quedó atrapada en el tiempo. Luis Ignacio trepó las escaleras del edificio del partido hacia la sala de prensa. Ahí lo esperaban los camaradas y los medios de comunicación. Entre aplausos se puso frente al micrófono.
- Se permitirá solo una pregunta por persona.
- Señor, de la prensa tal, quisiera preguntarle su postura ante los ataques que recibieron las oficinas de su partido en Aguascalientes.
- La postura es muy simple. Desde el partido estamos indignados ante la ola creciente de violencia que está sucediendo, sobre todo cuando los ataques van dirigidos hacia instalaciones o miembros de nuestro partido. Nosotros confiamos plenamente en el esfuerzo que el gobierno federal y el Presidente están realizando en esta guerra, y sabemos, así como confiamos en tener la entereza para nunca doblegarnos. El crimen organizado es una escoria social que tiene que ponérsele freno, y las agencias de investigación del gobierno federal están haciendo un correcto trabajo en detener a estos pocos, muy pocos, individuos que quieren y fomentan la desestabilización.
- ¿Nos atreveremos?
- Claro que nos atreveremos. Al final, decimos que fue el Narco, y que al ser los ataques dirigidos en contra de nuestro partido, la oposición, los otros partidos son los principales sospechosos de tener nexos con estos maleantes.
- Pero ¿valdrá el riesgo?
- Todo triunfo conlleva pérdidas. Necesario es mantener el espíritu de que nuestro partido y sus gobernantes son la única esperanza. Háganlo. - Luis Ignacio había sido tajante, entró luego al baño para lavarse el rostro, ajustarse la corbata y luego subir ante la prensa. La orden había sido dada y no había vuelta atrás.
Justo al momento de terminar de hablar sobre "la desestabilización" un disparo corrió por encima de las cabezas de los periodistas que tenía atestada la sala de juntas. Luis Ignacio cayó, herido con precisión en el hombro derecho, y segundos después, tres detonaciones se hicieron presentes, inundando la sala completa de fuego. Los gritos y las correrías crecieron unos sobre otras.
- Al final decimos que fue el Narco, y asunto arreglado. Tendremos semanas o meses de tener entretenida a la opinión pública. Los costos de una guerra siempre son altos. Que la historia sea juez.
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27 Enero 2012
La convención nacional de pueblos originarios se anunció con bombo y platillo. Los carteles cubrían las capitales del país, y las comunidades así como las asociaciones indigenistas ajustaban sus agendas, redactaban manifiestos y hurgaban en sus cajas de ahorro para obtener los patrocinios necesarios que les permitiera enviar a los jóvenes más sobresalientes de sus comunidades.
Nunca se les ocurrió que la escena sería la de un mundo globalizado. El listado de oradores para la inauguración incluía a varias figuras juveniles del mercado de la música y del arte que nada tenían que ver con los pueblos originarios.
De esta forma la convención parecía la asistencia a un concierto patrocinado por alguna firma comercial y los jóvenes interesados en dejar escuchar su voz, siempre trazada desde las minorías, apenas eran el colofón folklorista que el gobierno pensaba presumir al mundo.
Noemí Tuz, de raza maya, tuvo el uso de la palabra. Se había ganado esta oportunidad al ser galardonada el año anterior con el premio nacional de poesía indígena. Al subir al estrado obvió el discurso preparado, y rechazó tajantemente que los hayan invitado a un evento disfrazado de convención de pueblos originarios, para ser testigo de la presentación de programas que en nada apoyaban la vida de las comunidades a las que representaba.
Al terminar el discurso, las caras largas de las autoridades, representadas por el secretario de gobernación y cortesanos, en representación del presidente de la república, no se hicieron esperar. Noemí bajó del estrado, caminó con firmeza hacia la salida, se despidió tirando las hojas de su discurso al aire, y abandonó el recinto.
La reprimenda de parte del gobierno no se hizo esperar. La prensa obvió el acto y días después la persecución contra las comunidades y agencias indigenistas comenzó. Los apoyos para el campo se vieron reducidos, las becas a los jóvenes se congelaron, las escuelas en lenguas originarias fueron cerradas, reportándose como en "reestructuración".
Noemí Tuz fue detenida, acusada de infanticidio, la prensa documentó la historia de un antiguo amante, usado para testificar que ella había recurrido al aborto, cuando el producto contaba 14 semanas de gestación.
Los ríos continúan su derrotero de luz, agua y música. Los pájaros no cesan su trinar y las flores del campo asombran con su belleza. Pasos adelante, la ciudad se come las sociedades humanas, haciéndoles olvidar la naturaleza.
servido por Adán
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27 Enero 2012
Todas las noches Alejandra salía de su cuarto para meterse a bañar y pasaba cargando su ropa interior, con la toalla al hombro, frente a mi novia y yo que estábamos sentados en la sala.
Cerraba la puerta del baño y tras unos minutos de espera la casa se llenaba del rumor de agua corriendo. Entonces yo perdía la cordura. Veía a mi novia sin escucharla. Mi mente se había colgado de la toalla, o de las pantorrillas de mi cuñada, y se había introducido al baño con ella.
Mi novia intentaba besarme aprovechando que nadie había cerca de nosotros, y una enorme erección se dibujaba al pensar en cada gota que se deshacía sobre el cuerpo desnudo de Alejandra.
- Estas hirviendo.
- Hace mucho calor.
- Por dios, ¿te sientes mal?, estas rojo, parece que tienes fiebre, ¿quieres que te traiga algo?
- Agua, solo agua, por favor.
Pero ningún líquido hubiera sido suficiente para la sed que me mordía. La tortura duraba apenas veinte minutos. Al abrirse de nuevo la puerta del baño, yo sacaba con rapidez mis dedos de la vagina de mi novia, ella se acomodaba la falda, y Alejandra salía vestida siempre con una ropa ligera, y la toalla alrededor de la cabeza.
Algunas gotas aun se apreciaban detenidas en su cuerpo, perlándole el cuello y el escote. Yo quería con la mirada acariciar su fresca vagina limpia y olorosa a mango.
Así pasaron los años.
Mi novia se volvió mi esposa y Alejandra se embarazó de un tipo que nadie conoció jamás; pero ni el hecho de volverse madre, han logrado quitarme de la mente la imagen diaria de ella cruzando frente a mi para meterse a bañar. Quién quita si algún día... ahh, quién quita.
servido por Adán
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